AJEDREZ

Arabia Saudí, un jaque mate a la libertad

Algunos criticaron el celo de Anna, quien sí participó en el anterior mundial de Irán,

Las hermanas Anna y Mariya Muzychuk, dos rebeldes en el ajedrez femenino.
Las hermanas Anna y Mariya Muzychuk, dos rebeldes en el ajedrez femenino.
Arabia Saudí, un jaque mate a la libertad

Se disputó el Mundial de Ajedrez en Arabia Saudí, en su modalidad de partidas relámpago -de poco más de tres minutos- y rápidas -20 minutos- con nueva polémica por el boicot de varias competidoras, entre ellas la campeona ucraniana Anna Muzychuk, en protesta por la inicial pretensión de la organización en obligar a las mujeres a portar la abaya, una túnica larga.

La Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) descabezada desde que la Hacienda estadounidense defenestró al presidente Kirsan Iliumjinov por saltarse el bloqueo a Siria, mendiga sus torneos al mejor postor, aunque sea a regímenes dictatoriales.

Algunos criticaron el celo de Anna, quien sí participó en el anterior mundial de Irán, cita a la que su propia hermana Mariya -y otras primeras figuras- declinaron asistir por la obligación de portar vestimenta de código musulmán. También se apoyan, en que la organización permitió al final la libertad de vestimenta en la categoría femenina.

Todo ello, gracias a una negociación entre la FIDE y el gobierno saudí, deseoso de cambiar su imagen en los últimos meses y ganarse el apoyo occidental y estadounidense en su pugna contra Qatar por el dominio de la región. La autorización a las mujeres para conducir y asistir a eventos deportivos son otros ejemplos. Forman parte de la estrategia del príncipe heredero al trono, Mohamed bin Salman, quien ya purgó de un golpe a 200 sospechosos de traición.

Lo bochornoso del caso es que pocos compañeros respaldaron a Anna Muzychuk y a los seis ajedrecistas israelíes que sí querían acudir y no obtuvieron autorización de Riad. ¿Y la Federación? Contando los petrodólares. Es díficil ser más miserable.