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Británicos en el Sil

Un documental emitido por la BBC en 2003 puso en marcha una colonización que ya ha asentado cerca de un centenar de familias británicas a ambas orillas de los Cañones del Sil 

David y Terry dos ingleses que compraron casa en Galicia y llevan viviendo aquí 14 años
David y Terry dos ingleses que compraron casa en Galicia y llevan viviendo aquí 14 años
Británicos en el Sil

Terry y David viven en Pantón. Están completamente integrados en el pueblo que han adoptado como suyo desde hace ya más de una década. Se mueven con soltura por el entorno, van a la compra, han cambiado su paisaje británico por otro en el corazón de la Ribeira Sacra. Terry y David no son una excepción, sino un ejemplo de un fenómeno que lleva produciéndose en ese rincón de Galicia desde hace casi quince años. El gran boom de los ingleses desembarcando en Galicia comenzó en el año 2003. El detonante fue un documental sobre la Ribeira Sacra que emitió la BBC. José García vio una oportunidad de negocio en esa imprevista y gratuita campaña de publicidad en el mercado británico de un territorio que pierde población cada año y creó una agencia inmobiliaria, Galicia Paradise, para captar posibles clientes británicos. La sede física se estableció en Pantón y tiempo más tarde crearon una oficina en Ourense, desde la que trabaja la socia de José, Ana López.

“El boom” de los ingleses fue desde 2003 a 2008. En esos cinco años se establecieron en la Ribeira Sacra más de sesenta familias. “Algunos buscaban segunda residencia, otros, en cambio estaban decididos a instalarse de forma permanente”, explica Ana López. O Saviñao, Pantón, Sober, Monforte, fueron los destinos favoritos en la orilla lucense durante esa primera etapa. Parada de Sil y Nogueira de Ramuín, los elegidos mayoritariamente en la parte ourensana, aunque también se establecieron ingleses en A Teixeira.

UNA ESPAÑA DIFERENTE

La llegada de la crisis en 2008 supuso un frenazo a la “colonización “ de la Ribeira Sacra, pero no fue el punto final, ya que siguieron apareciendo ingleses y europeos de otros países: alemanes, holandeses…

¿Qué ofrecía la Ribeira Sacra a sus nuevos residentes? “En primer lugar, una España diferente de la que tenían en mente la mayoría de ellos, influidos por los tópicos del turismo de Sol y Playa, del paisaje cálido de las costas del Sur. El documental les desveló un clima y una naturaleza verde muy similar a la suya, pero con un paisaje espectacular”, comenta la copropietaria de Galicia Paradise.

Los precios también resultaron atractivos. En un territorio rural en el que cada vez quedaban menos vecinos, el precio de las propiedades era muy atractivo para personas que venían además con una divisa sólida como la libra. Entre 15.000 y 50.000 euros, los ingleses se encontraban con una casa para reformar en el entorno de los cañones del Sil o del Miño. Galicia Paradise no solo les buscaba la propiedad. También les acompañaba y asesoraba en todo el proceso hasta que se establecían en su nuevo domicilio.

“También comenzamos a ofrecer la posibilidad de gestionar no solo la propiedad sino también la reforma hasta que estuviera en condiciones de uso”. Las casas reformadas se podían encontrar entre los 80.000 y los 150.000 euros, dependiendo de la superficie construida, tamaño del terreno y ubicación. “El paisaje siempre es un plus. Resultaba difícil explicárselo a los vendedores que muchas veces protestaban y te decían ‘¿cómo me ofreces menos por mi casa que es más grande que la de fulanito?’. No podían entender que el cliente a veces prefería una casa más pequeña pero que tuviese un ventanal desde el que se viese el río”.OURENSE 5/12/2017, Ana Lopez de Galician Paradise, foto Gonzalo Belay

Aunque el número de propiedades abandonadas es muy alto, no solo en la Ribeira Sacra sino también en resto del rural de la Galicia interior, la cifra se reduce considerablemente cuando hay que referirse a propiedades disponibles y en venta. Una casa en ruinas significa, en muchos casos un abandono de la misma desde hace varias generaciones, a veces resulta imposible encontrar a sus propietarios. “Una casa abandonada no significa que no tenga dueño –aclara Ana–, sino que sus ocupantes han fallecido, tal vez hace mucho tiempo y sus herederos viven dispersos por distintos lugares no ya de España, a veces del mundo entero. Y si ya es difícil poner de acuerdo a herederos para la venta de una propiedad cuando todos viven cerca, hacerlo con primos que están separados por miles de kilómetros y que hace tal vez muchos años que no se ven… en fin, es toda una odisea. En toda la operación de compraventa, lo más complicado es siempre el papeleo, poner de acuerdo a herederos, encontrar los documentos que acreditan la propiedad, porque son casas antiguas que en la mayoría de los casos, en la inmensa mayoría, ni están inscritas, ni siquiera coincide lo que existe con lo que aparece en el catastro o incluso en los documentos privados que podrían acreditar su titularidad.

CASAS LLAVE EN MANO

Con estos antecedentes, no es de extrañar el éxito de las agencias que se han establecido para facilitar la tramitación e incluso la rehabilitación de las viviendas. Muchos de los que llegan a día de hoy, prefieren la opción de una casa ya libre de todo trámite y obra. Las casas ya reformadas y libres de todo problema burocrático varían de precio, según el lugar en el que se encuentren, su orientación, las vistas, el entorno, pero las más demandadas se encuentran en una franja que va de los 80.000 euros a los 160.000. “También hay grandes propiedades, pazos, casas de labranza y solariegas –comenta Ana López–, pero ese ya es otro tema. Es un tipo de propiedades que quienes los buscan lo hacen con fines diferentes al residencial: montar un negocio, establecerse con una casa de turismo rural…

La crisis de 2008 supuso un frenazo y también una caída en los precios de las propiedades. “Hoy es posible encontrar casa en mejores condiciones económicas que hace diez años, antes de la crisis, aunque ya no existe aquel boom de los primeros años de la década pasada”.

¿Cómo son los extranjeros que se vienen a disfrutar de la tranquilidad del rural casi desértico de la Galicia interior? Para los propietarios de Galicia Paradise no existe un perfil concreto, pues se dan varias tipologías. “Nos encontramos con jubilados que quieren un rincón tranquilo para pasar temporadas cada año, que buscan una segunda residencia pero que mantienen su vínculo con su país de origen; otros, en cambio, fijan su residencia definitiva y se desvinculan completamente de su vida anterior; jóvenes que deciden cambiar radicalmente su modo de vida y se establecen con idea de montar un negocio o dando clases de inglés, o porque tienen un tipo de profesión que les permite trabajar desde su casa, o quienes llegan con niños pequeños y quieren que sus hijos crezcan en contacto con la naturaleza”.

Ese vínculo con la tierra y la naturaleza es común a la mayoría de ellos. Por eso quieren, por lo general, que las casas dispongan de terreno colindante, para poder montar su propio huerto y tener algunos frutales.  

Anna Champeney montó sus telares en Cristosende, en A Teixeira. Ella también fue de las primeras inglesas que se estableció en la Ribeira Sanna_champeney_resultacra, y lo hizo en la orilla ourensana del Sil. Conoce a muchos compatriotas suyos que se han establecido a una y otra ribera del río, pero también de otras nacionalidades, como la pareja de alemanes que montaron “Lemos Verde” en Mer (Sober), un vivero dedicado a jardinería, que cuando llegan las vísperas de Navidad organizan un mercadillo con adornos típicos alemanes, productos artesanales, galletas y dulces centroeuropeos.

La colonia inglesa, pese a ser numerosa no se relaciona entre sí. Cada uno hace su propia vida y la comparten con sus vecinos gallegos más que con ingleses que pueda haber a un par de kilómetros. Porque, otro de los rasgos comunes en casi todos ellos es que prefieren comprar una casa en una aldea o en un lugar donde no haya otro inglés.

La colonización se ha extendido a otros puntos de Galicia. Ya no es solo la Ribeira Sacra. Hubo una segunda oleada que tanteó la zona de la costa, sobre todo en las Rías Bajas, pero hoy día están abiertos a toda Galicia. “La última operación la hicimos en Celanova”, cuenta desde Galicia Paradise, Ana López. Ésta no es la única agencia que trabaja este mercado tan especial, pero sí la que tiene una red más extendida fuera de España, captando clientes que llegan ya de cualquier lugar del mundo. Alemania, Holanda, Hong Kong, Canadá, California... Ana nos comenta el caso de la neozelandesa que desembarcó para asentarse con sus cinco gatos. Orígenes tan dispares como sus climas y sus maneras de vivir. Pero todos buscan lo mismo: una vida tranquila en un ámbito rural, rodeados de naturaleza, de un paisaje verde, de poca gente que va a lo suyo y les da independencia.