Una acera destrozada por los árboles

Una acera destrozada por los árboles

Fotografía tomada en la calle Dalí, intersección calle Remedios. Al conductor no le bastaba con dejar el vehículo en la calzada aunque allí no se pudiera. Él va más allá: lo planta en la acera, quizás con la autoconfianza de "porque yo lo valgo, porque pago el permiso de circulación y eso me habilita a dejarlo tan cerca como me apetezca del sitio al que voy. Eso sí, me autoimpongo una limitación: no molestar a los demás vehículos que circulen, pero a los peatones... son ágiles y ya buscarán por dónde pasar, da igual que vayan en silla de ruedas, lleven carrito de bebés...¿Para qué tanto espacio para ellos? Lo importante son los vehículos". El conductor ni tan siquiera estaba en el interior del vehículo, lo que da muestra de la impunidad con la que algunos actúan en esta ciudad.