OBITUARIO

Obituario: Javier de Burgos, exalcalde de Ribadavia, in memoriam

La vida plena que tuvo lo convirtieron, hasta pocos meses antes de su fallecimiento, en la memoria viva de Ribadavia

Javier de Burgos, en el año 2015.
Javier de Burgos, en el año 2015.
Obituario: Javier de Burgos, exalcalde de Ribadavia, in memoriam

El pasado 27 de octubre falleció a los 102 años de edad Javier de Burgos AlJambra. Natural de Madrid y odontólogo de profesión, con la carrera recién terminada se establece en Ribadavia donde contrae matrimonio con Gloria Pousa, formando una numerosa familia y ejerciendo a lo largo de cincuenta años su profesión. 

Integrado plenamente en la vida local, figura en las directivas de las sociedades recreativas, presidiendo la desaparecida La Peña (1951) y ejerciendo como tesorero del Club  Artístico en la etapa de Jaime Dávila. Fue el encargado de abonar a la familia propietaria las 750.000 pesetas importe de la venta del edificio a la entidad. Hijo del dramaturgo y poeta Javier de Burgos Rizzoli, quien había sido director del grupo La Farándula, hizo gala de su ADN teatral organizando,  junto a Antonio Rodríguez y Chucho Sánchez, diversas agrupaciones con un elenco local cuyas representaciones abarrotaban los cines España y Río.

En la línea de su homónimo y antecesor el sainetero Javier de Burgos Larragoiti, autor del libreto de "La boda de Luis Alonso", compuso junto al entonces director de La Lira, Pedro Orovio, el que durante años fue el único himno de la Vila, "Ribadavia, bella flor", título que desde entonces es toda una jaculatoria para los ribadavienses genuinos. Su bagaje intelectual lo convirtió en el referente de cuanto evento cultural se organizaba en la Villa. 

Orador ameno, fue también el presentador del conferenciante invitado en las dos sociedades de entonces, y junto con Guillermo Culell,  don Guillermo, eran las presencias obligadas en los jurados de certámenes literarios. También en los ya lejanos cincuenta, formó parte de los amenos tertulianos de Radio Juventud de Ribadavia quienes, en un escuchado espacio titulado "Efemérides Locales", narraban con atractivo y documentación la historia local. 

En su faceta política, desempeñó el cargo de concejal con Jaime Dávila presidiendo el consistorio, y en el año 1991, encabezando la candidatura de Coalición Galega, sería elegido alcalde, quedando como legado de su breve etapa al frente del ayuntamiento, la casa cuartel de la Guardia Civil. 

Ávido lector y excelente conversador, sus finos artículos periodísticos, sus poemas, sus  muchos años y la vida plena que tuvo lo convirtieron, hasta pocos meses antes de su fallecimiento, en la memoria viva de Ribadavia, a quien consultaban los interesados en los saberes y vivencias de don Javier. 

Durante su funeral, el señor Abad de Santo Domingo de Ribadavia, don Pablo, destacó en la plática  su hondo sentimiento cristiano y la  finalizó con la lectura de un soneto de su autoría, inédito, dedicado a la Virgen del Portal. Protagonista indiscutible de nuestra historia más reciente, en la hora del adiós, los vecinos, recordando junto a su bonhomía, su trato exquisito y afable,  lamentaban la falta de un reconocimiento institucional al creador del himno local. 

En su "Ribadavia, bella flor", tras cantar al Ribeiro y sus gentes, este madrileño que nunca olvidó su tierra ni cejó en su acento, en  los versos finales reza:  "Y a la hora de morir pido a Dios que sea aquí, para así lograr  un hermoso descansar"… con el mismo sentimiento de un ribadaviense de pro. ¡Que así sea!