RIBEIRO, IMÁGENES CON HISTORIA

El patrimonio religioso ribadaviense

En septiembre del pasado año se presentó en sociedad en los salones del Club Artístico, la asociación denominada  Amigos del Patrimonio Religioso de Ribadavia

Retablo de Castro Canseco, hoy desmontado, en Santo Domingo de Ribadavia.
Retablo de Castro Canseco, hoy desmontado, en Santo Domingo de Ribadavia.
El patrimonio religioso ribadaviense

En septiembre del pasado año se presentó en sociedad en los salones del Club Artístico, la asociación denominada  Amigos del Patrimonio Religioso de Ribadavia. Compuesta por  el párroco, vecinos y amigos de nuestra tradición, tiene como objetivo primordial el mantenimiento y rehabilitación de nuestro ingente patrimonio religioso. 

Dicho capital compuesto por las dos iglesias conventuales, los cuatro templos de las antiguas parroquias y las dos capillas, el Portal y san Lázaro, convierten a Ribadavia con sus ocho campanarios, en una pequeña Compostela repleta de registros artísticos e historia. Fue este excepcional acervo cultural con su casco  antiguo, lo que propició hace setenta años, la declaración  de la Villa cómo Conjunto Histórico Artístico, siendo la primera población orensana en obtener dicha categoría. Anteriormente, en 1931, ya se había  distinguido al recinto de santo Domingo como Monumento Histórico Artístico, ambos  reconocimientos fueron recibidos por los ribadavienses, sabedores del arte que atesora la villa, con inefable complacencia.

Pero este acervo patrimonial, procedente en su mayoría del medievo, delata en sus piedras el inexorable paso de los siglos. El templo mendicante de Santo Domingo, todo un referente de calidad en el llamado gótico gallego, necesita actuaciones de máxima urgencia en su cubierta; las desaparecidas parroquias donde se enterraron los ribadavienses hasta mediados del siglo XIX y se bautizaron nuestros abuelos, precisan un lavado de fachadas para mostrar en su esplendor el arte de los canteros medievales, lo mismo que las imágenes religiosas y objetos del culto, necesitados de restauración, constituyen otro de los empeños de la joven asociación. 

Cuando tras la Desamortización el convento e iglesia dominica junto a la capilla del Portal, pasaron a manos municipales, un grupo de vecinos, hijos entusiastas de Ribadavia, según el padre Samuel Eiján, procedió, ante el estado de incuria en que se encontraba el conjunto tras el expolio cometido por  propios y extraños, a la restauración del templo. Hoy, salvando distancias y circunstancias, nuestro importante patrimonio necesita para su sustento y conservación, lo mismo que cualquier edificio, el concurso de todos.

La presente imagen, cedida gentilmente por el ribadaviense don José Luis García Casasnovas, nos muestra el desaparecido retablo de Castro Canseco con todo su boato. Dicha obra, encargada por la condesa de Ribadavia, doña Leonor, a principios del siglo XVIII, permaneció en el altar mayor hasta comienzos de los sesenta del pasado siglo, cuando se desmontó tratando de dejar expeditos los góticos ventanales del ábside central. Fue precisamente en el camarín central con sus imágenes, lo que actualmente se conserva del conjunto barroco,  donde se centró la primera operación realizada por Amigos del Patrimonio Religioso de Ribadavia, quienes procedieron a su limpieza y restauración, lo mismo que a la eliminación de elementos vegetales en las paredes de los templos intramuros, junto con la llamativa iluminación del campanario de Santiago, que añade visibilidad a la iglesia matriz desta villa.   

Los Amigos del Patrimonio, herederos de aquellos entusiastas decimonónicos que rescataron   del abandono a santo Domingo, pretenden que esta “mejora” que en el reparto de bienes nos deparó la historia, continúe siendo motivo de gavanza para nuestra sociedad, para lo cual, con la inexcusable ayuda de todos, instituciones, vecinos y grupo mixto, pretendemos mantener este legado con la dignidad que le otorgan los siglos y la excelencia que le imprime su arte.