REPORTAJE

Ángel Blanco, el vecino solidario de Barrio

Pasada la riada puso en marcha por iniciativa propia su retroexcavadora y comenzó a retirar piedras, cenizas y lodo. Su trabajo facilitó que los vecinos y visitantes pudieran acceder durante los tres últimos días a  sus casas y salir del pueblo en coche.

Una pala carga piedras y tierra en un camión, en la calle por la que entró la riada.
Una pala carga piedras y tierra en un camión, en la calle por la que entró la riada.
Ángel Blanco, el vecino solidario de Barrio

Ángel Blanco bien podría considerarse el héroe de la tormenta  que golpeó con fuerza a los vecinos de Barrio. El lodo y las piedras llegaron a su domicilio. Pero pasada la riada puso en marcha por iniciativa propia su retroexcavadora y comenzó a retirar piedras, cenizas y lodo. "Falei cos veciños, díxenlles que lle parecía si me poñía a limpar, dixeron que si, e comencei a traballar, polo menos para abrir camiño, accesos para que  cada un puidera entrar na súa casa ou para que puidera pasar un coche, porque estaba todo cuberto", recuerda un Ángel Blanco que prolongó su trabajo también a la jornada del domingo. 

Ángel Blanco, de 37 años, se dedica a la construcción y no le gusta ser protagonista. "Vivo nun pobo e fíxeno polos meus veciños, como supoño que eles farían o mesmo por mín. O traballo fíxeno ca mellor intención do mundo", apunta, puntualizando que él es un vecino más "e en todo o que poida axudar os demáis, sempre o farei, sin buscar ningún mérito". Su trabajo facilitó que los vecinos y visitantes pudieran acceder durante los tres últimos días a  sus casas y salir del pueblo en coche.


Ayuda con los incendios


No es esta la única vez que Ángel Blanco sacó sus máquinas a la calle para ayudar a los vecinos ante una emergencia. Ya lo hizo el pasado verano  con los incendios  forestales que rodeaban a las viviendas. "Tiña un camión cerca  e máquinas, e comencei a rociar auga porque o lume metíase nas casas", apunta. Los vecinos le están agradecido,  y reconocen su esfuerzo desinteresado.