ANIMALES - CIUDAD

Colonias felinas en Ourense: cara A y cara B

La Patrulla Callejera es un colectivo que cuida de los mininos ourensanos. De su mano, nos acercamos hasta una colonia de gatos modelo en la ciudad y a otra en la que la falta de colaboración vecinal dificulta su trabajo. 
 

Elena Pinto da de comer cada día a la misma hora a los gatitos de su colonia.
Elena Pinto da de comer cada día a la misma hora a los gatitos de su colonia.
Colonias felinas en Ourense: cara A y cara B

Las colonias de gatos en la ciudad de Ourense presentan las dos caras de una misma moneda. La Asociación Patrulla Callejera, encargada de su cuidado, nos muestra cuáles son las realidades enfrentadas que se viven en la urbe.

Primeramente visitamos una colonia modelo por su buen funcionamiento y la respuesta positiva por parte de los vecinos –desde la Asociación prefieren omitir dar datos acerca del lugar donde se encuentra dicho punto de reunión de algunos gatos callejeros–. Pasa un poco de las diez de la mañana cuando Elena Pinto sale a su ventana como cada día a dar de comer a los gatitos. Reúne a cerca de diez mininos a su alrededor. Elena es una de las vecinas de la zona que colaboran a diario con la Patrulla Callejera.

"Esta colonia es especial porque fue en una de las que empezamos, de manera muy controlada, a capturar consiguiendo una magnífica colaboración por parte de los vecinos", explica Nani Castellanos, presidenta de la Asociación Patrulla Callejera. "Cuando llegamos aquí nos encontramos un número incontrolado de gatos, entonces empezamos a capturarlos para castrarlos-señala Castellanos- puesto que nuestro trabajo se centra básicamente en la gestión del proyecto CES, que significa Capturar, Esterilizar y Soltar".

Desde el principio tuvieron "la suerte" de contar con la colaboración tanto de Elena Pinto como de Antonio Ludjero, así como de más vecinos de la zona, que entendieron la importancia de tener la zona gestionada y controlada. "Os gatiños para min son todo, non digo que sexan fillos, pero case", detalla la vecina Elena Pinto. "Nada máis erguerme, antes de almorzar, xa lles dou de comer. Eu encantada da vida, porque me salen de todas as esquinas e eso para min é unha alegría", añade. Por su parte, su marido, Antonio Ludjero, también les tiene un gran aprecio: "Fagolles chaboliñas e límpolle cando fai falla. Aínda fun buscar antes auga para que teñan en abundancia". Cada vez que detectan que alguno de los felinos puede estar enfermo se lo comunican "sen demora" a Patrulla Callejera. "Los gatos son unos vecinos más de la zona y, como tal, los cuidan, respetan y miman", concluye Nani Castellanos.

Todo lo contrario sucede en otro punto de Ourense, donde la Patrulla Callejera soltaba este jueves una gatita después de dos meses de estarse recuperando de las malas condiciones en las que se encontraba debido a la falta de facilidades para las alimentadoras de esta colonia. "Estaba desnutrida y deshidratada debido a que no tenían un sitio acondicionado donde pudieran comer. Gracias a la rapidez de la Administración conseguimos que nos pusieran una caseta. Sin embargo, los vecinos muestran continuamente su rechazo a pesar de que esta colonia está compuesta por un número reducido y controlado de gatos, todos ellos castrados. Es por ello que tenemos miedo con lo que pueda pasar con la gatita que acabamos de soltar", apunta Nani Castellanos.

Otra dificultad añadida es el tema de la financiación. "Debemos buscarnos las habichuelas por nuestros propios medios. Ahora mismo, tenemos muy poco apoyo institucional", concreta Castellanos. Hasta la fecha, dicen no tener nada por parte del Concello, a pesar de que "llevamos muchos meses con negociaciones".

Desde la asociación resaltan que los gatitos que están en la calle no están porque ellos lo hayan decidido por sí mismos sino que esto es consecuencia de la irresponsabilidad humana y como sociedad tenemos la responsabilidad de hacerles, como mínimo, la vida más digna y agradable.