PROGRAMAS DE INTEGRACIÓN

Enfermas y estigmatizadas

Tres son los estigmas que una mujer con enfermedad mental debe arrastrar en la mochila de su experiencia vital: "El asociado al padecimiento, el rechazo a la discapacidad y la discriminación por ser mujer", subraya tajante, Raquel León Lamela. 

La psicóloga Raquel León, a la izquierda, durante la celebración de un taller.
La psicóloga Raquel León, a la izquierda, durante la celebración de un taller.
Enfermas y estigmatizadas

Y, además, por si lo anterior no fuera suficiente para estas enfermas, desde la federación han constatado, como afirma Raquel León, otras dos desventajas: "La violencia de género sobre mujeres con enfermedad mental es más frecuente que sobre las que no la tienen, ya que son más vulnerables, tanto por la autoestima como por escasas habilidades sociales que desarrolla. Por otra parte, aunque según los datos oficiales el porcentaje de afectados es equiparable entre hombres y mujeres, en Galicia hemos detectado que son mayoritariamente los hombres los que acceden a las ayudas que existen. Las mujeres habitualmente se quedan en casa, no salen, porque muchas veces incluso las familias quieren ocultar la enfermedad".

Entre 25 y 54 años

Esta última es precisamente la razón principal que ha llevado a Feafes a organizar unos talleres que en Ourense se impartirán el próximo 28 de mayo, en el marco del Programa de Atención Integral a Mujeres con Enfermedad Mental, y cuyo objetivo es intentar mejorar las capacidades y habilidades de este colectivo, dotando a las participantes de las herramientas necesarias para hacer frente al día a día, contribuyendo a mejorar su calidad de vida.

Raquel León explica que "estos talleres pretenden ir más allá de ese día y también trabajamos en programas individualizados para la afectada y para sus familiares". El perfil de las usuarias es, según la psicóloga, "mujeres con edades comprendidas entre los 25 y 54 años, con estudios primarios o sin estudios, desempleadas y con un trastorno mental grave. Se encuentran habitualmente en riesgo de exclusión social, en algunos casos con menores a su cargo, sin ingresos y con dificultades sociofamiliares".

Aunque la intervención está pensada también para los familiares, el porcentaje de asistencia suele ser de 75 por ciento enfermas y 25 por ciento familiares. "Normalmente, son las madres y padres quienes las cuidan, pero van envejeciendo y con el tiempo, además, se les agudiza el síndrome del cuidador, con lo que necesitan también ayuda", señala León.

Los trastornos graves más habituales son la esquizofrenia, los psicóticos y los del estado de la personalidad, aunque como destaca la psicóloga de la federación, "las usuarias normalmente no tienen conciencia de la enfermedad mental".

Nombrar alguna de estas enfermedades mentales suele despertar normalmente el miedo en quien la escucha. "Estamos en dos extremos. Por un lado, el miedo que provocan algunas enfermedades, aunque lo habitual es que quien las padece sea más a menudo víctima de engaños y abusos que verdugo, y por el otro lado, parece que está de moda diagnosticar enfermedades como la depresión o en los niños el trastorno de déficit de atención", destaca Raquel León, quien añade unas palabras para pensar en ellas: "Estos problemas si te tocan, te interesan, sino no preocupan".