La hostelería se adaptó pese a soportar importantes pérdidas

El sector cree que la norma pudo causar la pérdida de un millar de empleos en la provincia 

Las terrazas se aprovechan como espacios para fumar.
Las terrazas se aprovechan como espacios para fumar.
La hostelería se adaptó pese a soportar importantes pérdidas

"Pasamos de tener en España una ley tolerante a tener una de las más restrictivas de Europa, por encima de países como Holanda o Alemania". La opinión de Eduardo Peña, empresario de hostelería y propietario de Café Latino, entre otros negocios, resume bien a las claras el cambio brusco al que tuvo que enfrentarse el sector para no infringir la ley antitabaco que entró en vigor en el 2011. "El impacto fue brutal", añade Ovidio Fernández Ojea, presidente de la Federación de Empresarios de Hostelería. Los establecimientos del sector fiaron durante años parte de sus ganancias a la permisividad de fumar en sus locales, pero esa circunstancia quedó en el pasado con la aplicación de la nueva norma dictada por el Gobierno.

Recuerda Ovidio Fernández Ojea, recogiendo datos a nivel nacional, que "las pérdidas pasaron de un 18% al 50%". ¿Por qué se refiere el presidente de los hosteleros a que con anterioridad los números rojos eran del 18%? Porque cuando se promulgó la ley el consumo había dado ya claros síntomas de bajada como consecuencia de la crisis que comenzó en el año 2008.

Pero, además, los hosteleros lamentan tener que haber sufrido el impacto de la normativa en dos ocasiones: la primera haciendo obras de adaptación en los locales para habilitar espacios para los fumadores y la segunda, que impidió ya consumir tabaco también en estos rincones. Recuerda Eduardo Peña que "en el Café Latino tuvimos que adaptar una zona en el escenario para luego tener que cambiar todo otra vez y eso fue lo peor porque, además, hubo empresarios que hicieron obras importantes que luego no le sirvieron".

Empleo

En el sector no manejan datos sobre el número de locales que pudieron haber cerrado como consecuencia de la ley, como tampoco sobre los empleos destruidos. Ovidio Fernández Ojea cifra "en unos 1.200 puestos de trabajo que se pudieron haber perdido en la provincia", si bien reconoce que el incremento de parados en el gremio "está relacionado no solo con el tabaco sino con la crisis en sí, porque han cerrado muchos establecimientos". Sin embargo, reconoce el presidente de los empresarios de hostelería que "se han buscado fórmulas para salir adelante, aunque sigue la criba de cierres en la provincia". Eduardo Peña coincide en señalar que "en el primer y segundo año hubo pérdidas, sobre todo en los lugares de copas, pero luego nos hemos tenido que adaptar a la nueva situación".