EXPOSICIÓN | CULTURA

Temperatura, luz y humedad controladas al milímetro

Nova Barrero, la conservadora del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, analiza desde ayer al milímetro cada una de las piezas que han cedido a la exposición "In Tempore Sueborum".

Natalia Figueiras, Nova Barrero y Jorge López Quiroga observan una de las vitrinas de la muestra.
Natalia Figueiras, Nova Barrero y Jorge López Quiroga observan una de las vitrinas de la muestra.
Temperatura, luz y humedad controladas al milímetro

La llegada de las piezas cedidas por el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida a la exposición "In Tempore Sueborum", que acogerá la ciudad desde el próximo 15, cumple un estricto protocolo de seguridad y análisis de cada una de ellas. El centenar de piezas de las 350 de la exposición -que forman, en global 264 objetos-, llegaban a la ciudad el miércoles por la noche, en un viaje que dispuso de escolta, "en este caso fue de la Guardia Civil porque la Policía Nacional no puede realizar esta labor hasta mediados de diciembre", explica Jorge López Quiroga, comisario de la exposición.

Una vez en el Marcos Valcárcel, Nova Barrero, conservadora del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida y que llegó ayer por la mañana a la ciudad, se ocupó, según explica, "de controlar que las piezas han llegado en el estado en que fueron enviadas, que el transporte ha sido el adecuado y las condiciones que hemos dispuesto de montaje y situación de las piezas en el espacio expositivo son las idóneas, tanto desde el punto de vista de conservación como de seguridad". Y es que "estamos hablando de piezas muy delicadas, que hay que tratar con mucho cuidado y asegurarse de que los conjuntos están completos", añade la experta.

En este proceso se lleva a cabo un análisis pormenorizado de cada objeto para después fotografiarla y elaborar una ficha con todos los datos, "que debe ir firmada por la restauradora, la conservadora y el comisario de la muestra", señala López Quiroga. La media de cada uno de estos análisis pormenorizados "es de media hora, aunque depende de las piezas", apunta Barrero. Todo ello para certificar que estos tesoros, "muchos de los cuales se podrán ver por primera vez aquí", subraya Jorge López, están en perfectas condiciones.

Natalia Figueiras, restauradora de la exposición, se ocupa de asegurar las condiciones materiales adecuadas para "cada pieza, porque cada una es distinta". En términos globales necesitan "entre un 35 o 40% de humedad relativa y 20 o 21 grados de temperatura, pero cada vitrina tiene sus condiciones específicas". También debe cuidar el grado de intensidad lumínica en la sala para evitar "cualquier alteración en las piezas".