TESTIMONIO

Un testigo del accidente en la Avenida de la Habana: "Ojalá no tenga que volver a oír lo que oí"

Alfredo Bermúdez, colaborador del diario La Región, escribe sobre su presencia en el accidente de ayer en la céntrica calle ourensana donde tres personas resultaron heridas

Los bomberos en el lugar del accidente con los dos coches implicados donde tres personas resultaron heridas.
Los bomberos en el lugar del accidente con los dos coches implicados donde tres personas resultaron heridas.
Un testigo del accidente en la Avenida de la Habana: "Ojalá no tenga que volver a oír lo que oí"

Ocurrió ayer, como pudo haber ocurrido cualquier otro día. Sobre las 14.30 horas colisionaron dos vehículos en el cruce de las calles Habana con Ramón Cabanillas. En ese momento yo estaba en la calle y oí el fuerte golpe y los gritos de uno de los heridos, ¡fue impresionante! No sé de quién fue la culpa, pero sí sé que ese cruce es muy peligroso tal y como está regulado. El que circula por Ramón Cabanillas, cruza La Habana y sigue en la misma dirección (o sea, de frente) no sólo tiene que estar muy atento a los vehículos que bajan, sino también a un paso de cebra situado al final del cruce y en verde para los peatones que puede obligarle a parar, interrumpir la circulación y arriesgarse a sufrir una colisión.

Este peligro se puede reducir al mínimo con poca cosa, porque lo crea la propia regulación del tráfico. ¿Y cómo se soluciona?, pues con algo tan sencillo como eliminar el semáforo en ámbar y dejar sólo los semáforos en rojo y en verde. Cuando cruzan unos, paran los otros, así de fácil.

Pero no es este el único peligro de La Habana. Con demasiada frecuencia se circula a mucha velocidad -teniendo en cuenta que circular a 50 km/hora es una velocidad temeraria que impide detener el coche antes de recorrer 25 metros- en una calle que es de doble carril y en la que los coches pasan muy cerca de la acera y de la salida de garajes. Con sólo poner algunas bandas o pasos mínimamente elevados se reduciría la velocidad, lo cual para el tráfico sólo supondría una pérdida de tiempo de unos 30 segundos y para los peatones y los que salen de los garajes supondría no tener que asumir riesgos innecesarios. Puestas en una balanza pérdida de tiempo a cambio de seguridad para todos, creo que gana ésta por mucha diferencia.

En fin, que si no se reduce el riesgo no será por no avisar y ofrecer soluciones. Ojalá no tenga que volver a oír lo que oí ayer.