LA PRESIDENTA DE LA ASOCIACIÓN 'FRANCESCO TONUCCI', MAR ROMERA, RECLAMÓ QUE 'LOS NIÑOS DEBEN DEJAR DE SER INVISIBLES'

María del Mar Romera: “Mi vida depende de lo que yo decido, incluso necesito aprender a fracasar'

La presidenta de la asociación 'Francesco Tonucci' y psicóloga, María del Mar Romera Morón, asumió ayer en O Barco el papel de abogada de los niños. Defendió sus derechos, como el del juego, pero no los quiere sobreprotegidos. Reclamó libertad y espacio para sus juegos, pero también el derecho a equivocarse. Además, defendió su implicación en la familia y responsabilizarlos de sus acciones. 'Mi vida depende de lo que decido, incluso necesito aprender a fracasar', dijo la conferenciante, que pretende que 'los niños dejen de ser invisibles'.
 
Estas explicaciones las ofreció ayer en el salón de actos del Consistorio barquense, dentro de la conferencia organizada por el Foro La Región y la asociación socioeducativa Vagalume, un colectivo que cerró con ella los 'X Econtros Famila-Escola'.

María del Mar Romera es consciente de que las recetas no existen en el campo educativo. En su exposición, marcada por su acento y humor andaluces, recurrió a cuentos y leyendas para ofrecer sus consejos destinados a mejorar la formación. 'Me importa la educación de estos chicos porque me importa mi futuro y nos estamos equivocando al educarlos', dijo.
La conferenciante esgrimió el derecho a errar. 'No se aprende encontrando soluciones que me dan hechas', dijo. En su reivindicación de libertad indicó que 'los niños tienen derecho a ir solos a la escuela o a un campo de fútbol sin entrenador, que es su sueño'.

María del Mar Romera defendió una infancia fuerte. 'Necesitamos entrenar a nuestros hijos para que cuando la vida les tumbe tengan fuerza para levantarse', dijo, aunque es consciente de que los padres deben mostrar una fortaleza similar. Al fin y al cabo, 'los niños no aprenden lo que les enseñamos, aprenden de nosotros', según explicó.

En su intervención, aconsejó renegar del verbo ser al educar a los niños, y protestó ante expresiones como 'mi niño es desordenado'. Aseguró que todos los niños son diferentes y partió una lanza en favor de las nuevas tecnologías.

Las emociones son importantes para los niños, que deben sentir las agradables y las desagradables, incluido el sabor del suspenso. 'Deben dejarme caer', dijo. Eso sí, también tienen que ser responsables de sus tropiezos. 'Lo bueno de no ser responsable es que no tengo la culpa y soy inocente'.

María del Mar Romera desaprueba esta teoría. 'A los tiranos les interesa que el mundo esté lleno de ovejas, de pusilánimes', afirmó y seguidamente planteó que 'debemos enseñar a nuestros hijos a elegir. Éste es el reto. Para construir el cielo es necesario vivir en libertad'. Antes de finalizar, la conferenciante defendió el recurso del humor.