Pacto por pacto

Hay ocasiones en las que uno se queda perplejo. Me asombro de la incapacidad de aquellos que legislan en materia educativa y me quedo con la resignación que se vive en el seno de la Comunidad Educativa. Dicha incompetencia viene acompañada del exceso teórico que rodea a los que diseñan la ley, creando un ambiente social que llega a despreciar la pedagogía como elemento fundamental y diferenciador de la enseñanza. Es más sencillo caer en el populismo de aquello que se nos decía:" la letra con sangre entra", que crear unos hábitos de estudio, hacer esquemas, sintetizar, resumir, redactar, o memorizar lo imprescindible. Esto es, aprender a estudiar. Sería muy positivo que estos ilustres personajes se dejasen caer por las aulas de este país, en más de una ocasión. De este modo llegarían a ver que los consejos impuestos por la OCDE, son de carácter económico y priman sobre los educativos. Les pondré un ejemplo.

Una de las competencias que tienen que valorar los docentes de este país es el sentido de la iniciativa y el espíritu emprendedor. Y aunque sea posible valorarlo desde los primeros cursos de la educación primaria, resulta algo más complicado el disociarlo de la competitividad entre los discentes. Desde el primer instante que uno de la clase destaque por su espíritu emprendedor, los demás quedan bajo un eclipse de timidez o cobardía en una exposición pública de sus trabajos. Materias como el teatro que surgen de iniciativas personales, no siempre bien reconocidas y casi siempre muy criticadas, resultan muy útiles para integrar a aquellos que tienen más dificultades en este sentido. La música, que vuelve a estar apartada y despreciada, ha sido un elemento básico de expresión, de sensibilización por lo bello y de creatividad. Pero el mayor problema se halla en los contenidos de cada curso. Los contenidos de esta ley, impuesta por una mayoría absoluta, han caducado de forma estrepitosa con el pacto de gobierno de unos y la rapidez irracional de otros, al facilitar un gobierno sin querer hacerlo. Ahora se nos amenaza, desde el Poder, con convocar elecciones. ¡No van a destruir lo que ya han construido! Sin embargo, nadie debiera pretender otra cosa que la reconstrucción de un modelo educativo consensuado bajo un constante análisis interno. Eso es mucho más complicado de lo que pudiese parecer, por eso en una ocasión, alguien de reconocido prestigio me comentó que el pacto educativo era una entelequia. Ahora puedo y debo darle la razón.

El pacto que llegue traerá consigo el próximo pacto. Y así estaremos, pasándonos de uno a otro hasta que la sociedad diga un no rotundo a tanto ninguneo. Primero fueron las huelgas contra la ley orgánica (LOMCE). Luego el rechazo a los decretos derivados de ella. Entre ambos la ley de plurilingüismo y para remate la protesta de los padres ante la avalancha de deberes de los alumnos. Pero hay más. El profesorado sigue trabajando más horas por menos salario. La formación continua de los docentes continúa a ser deficiente al tratar de trasladar los cursos de formación a plataformas virtuales como Platega. Y todo tendría un sentido si su uso fuese racional. ¿Cómo no vamos a potenciar el desarrollo de las nuevas tecnologías en la educación ? Lo que se critica con dureza es la falta de previsión en la formación del profesorado en cursos presenciales.

Para llegar a un pacto por la educación hay que establecer primero un Estatuto de la Función Docente, que no existe. Ya está bien de no contar con los profesores para nada. Este estatuto establece los derechos y deberes de los docentes. Sus competencias y sus relaciones con el resto de la Comunidad Educativa. Su necesidad de formación continua desvinculada quizas de una remuneración en sexenios. Su participación en órganos colegiados del centro, del ayuntamiento y de la comunidad autónoma. El siguente paso sería contemplar la realidad de cada comunidad autónoma y destacar aquellas que gozan de una lengua propia. Si no somos capaces de expresarnos en nuestra propia lengua, en la que pensamos, será complicado o imposible estudiar ciencias en inglés, como ahora se pretende y se intenta. Otra cosa es que tengan competencia en varias lenguas. De este modo el pacto educativo vende ilusiones y acomoda voluntades. Por eso ya no me quita nada sueño para seguir a la espera de otros pactos fallidos. Pues ya se sabe: pacto por pacto, y tiro porque me toca.