Domingo de primarias e incertidumbre

Domingo de primarias e incertidumbre

  

Nadie tiene ningún dato fiable sobre cuál puede ser el resultado de las primarias socialistas, nadie maneja sondeos, nadie cuenta con una percepción clara sobre qué puede ocurrir ese día que pondrá en marcha un nuevo PSOE.   La única certeza es que Pedro Sánchez cuenta con más respaldo del que pensaban los seguidores de Susana Díaz y de Patxi López, la gestora y la mayoría de los dirigentes del Psoe incluido el propio Sánchez , y que Patxi López no es un cero a la izquierda. Su mensaje de que solo él es capaz de trabajar por la unidad del PSOE, que repite desde que anunció su candidatura y fue el mensaje en el que insistió  en el debate del pasado lunes -en el que demostró una capacidad dialéctica que pocos sospechaban-, ha calado con fuerza. Tiene voz propia y desde luego es el único que puede hacer de puente entre dos candidatos que se detestan abiertamente.

Este domingo no solo se decide el nuevo secretario general del PSOE, sino también y sobre todo qué modelo se va a imponer en el partido a partir del congreso de junio. Tanto Susana Díaz como Patxi López defienden más los principios de la historia  del partido, una izquierda sin complejos para llegar a pactos con el centro y la derecha para defender grandes cuestiones de Estado. Sánchez sin embargo,  y ahí fue donde más le dio Susana Díaz en el debate, no duda en intentar acuerdos con la extrema radical, o incluso con los independentistas. No mentía la candidata andaluza:  así actuó Sánchez tras las dos últimas elecciones generales, y en ese sentido se “confesó” ante Jordi Evole a los pocos días de dimitir como secretario general.

La campaña de primarias ha sido tensa, más dura a medida que se acercaba  el final.  Planteada como si fueran unas elecciones generales, tanto Pedro Sánchez como Patxi López incluso presentaron un proyecto-programa, olvidando que todos los militantes socialistas saben que el programa de su partido se decide en los congresos, y se aprueban en el congreso federal tras un debate previo en el que se introducen las propuestas y modificaciones pertinentes. Susana Díaz se vio obligada a presentar un proyecto en el último momento al ver que lo hacían López y Sánchez, no podía quedarse cruzada de brazos con el riesgo de que calara la idea –manejada  por Sánchez- de que no tenía proyecto propio. Lo redactó su equipo deprisa y corriendo,  y le faltó tiempo a Sánchez de calificarlo de defender políticas liberales y abandonar las socialdemócratas.

PUCHERAZO, SOSPECHA…

Sánchez ha basado su campaña en el ataque a Susana Díaz y a la gestora, y no le han dolido prendas en poner en funcionamiento la máquina de lanzar sombras sobre el proceso y  dudas sobre su limpieza. Desde sus filas se llegó a lanzar la palabra pucherazo. Semanas atrás planteó dudas sobre la elaboración del censo, también sobre la imparcialidad de la gestora, y en el último tramo de campaña sobre el propio acto de votación.

 Pidió que las tres papeletas estuvieran en las cabinas, para garantizar que efectivamente fuera secreto –no se han enviado las papeletas al domicilio de los militantes- y ha expresado su protesta por el mailing enviado por la Gestora.  Incluía las tres cartas que habían redactado los  candidatos pidiendo el voto. A Sánchez le parecía que la forma de meter esas cartas en un sobre favorecía a Susana Díaz, porque las tres estaban dobladas conjuntamente y, al desdoblarlas,  la primera que se veía era la de la andaluza. De nada sirvió que el ensobrado lo había hecho una empresa especializada ajena al partido. 

En el tramo final la animadversión entre Susana Díaz y Pedro Sánchez se hizo tan evidente que los desmentidos no tenían ninguna credibilidad. En medio de esa animadversión,  el reiterado llamamiento a la unidad de Patxi López era una voz que clamaba en el desierto. Se vivían situaciones  que  daban pie a que se preocuparan más los que ya estaban preocupados por  la forma en que se producía la lucha por el poder, con algún anuncio que demostraba cómo se jugaban algunas cartas. Por ejemplo,  lo ocurrido con la presidenta balear Francina Armengol, defensora a ultranza de Sánchez cuando era secretario general, que se pasó a las filas de Patxi cuando Sánchez dudaba si presentarse candidato a las primarias o no, y que volvió a colocarse al lado de Sánchez cuando los avales de Baleares fueron mayoritariamente para el ex secretario general.  

También en ese tramo final la palabra “venganza” se ha pronunciado con frecuencia en las filas socialistas,  transmitiendo la idea de que si ganaba Sánchez, los dirigentes regionales que apoyaban con uñas y dientes a Susana Díaz, algunos de ellos presidentes de los gobiernos regionales,  tendrían adversarios potentes, sanchistas, con los que enfrentarse en los congresos regionales que se empezarán a celebrar en cuanto finalice el congreso federal de junio.

VOTO A LA DESESPERADA

También en ese tramo final se vio que no todos los que estaban obligados a ser imparciales porque así lo habían decidido sus órganos de dirección,  cumplieron con ese compromiso, que en algunos casos fue mandato. 

En el PSC por ejemplo se levantaron voces quejándose de que Miqel Iceta no ocultaba su predilección por Pedro Sánchez, y que gracias a esa predilección había barrido en avales en Cataluña y se había convertido en un serio rival para Susana Díaz.  La dirección de UGT también exigió imparcialidad,  que mantuvo su secretario general Pepe Álvarez pero su antecesor Cándido Méndez trabajaba abiertamente en la búsqueda de votos para Pedro Sánchez.

Susana Díaz era la favorita de la mayoría de los socialistas de larga trayectoria, y lo fue hasta el final, pero muchos de los exministros de Felipe González y Rodríguez Zapatero, por ejemplo, prefirieron quedar en un discreto segundo plano para no perjudicar a Susana, apareciendo solo en sus presentaciones más relevantes. Han pasado  semanas tratando de conseguir votos para la andaluza casi en la clandestinidad. Sin embargo han salido a la palestra personas que llevaban tiempo apartadas de la vida pública. Leire Pajín, por ejemplo, que ha regresado a España después de trabajar durante unos años en la ONU en Nueva York, y que se ha dedicado con tesón a conseguir avales y votos para Díaz en su provincia, Alicante. El exministro Abel Caballero, alcalde de Vigo, no dudó en salir al escenario nacional y, como presidente de la FEMP, organizar actos con alcaldes en apoyo de la presidenta andaluza. Y Josep Borrel hizo coincidir la promoción de su último libro “Los idus de octubre” para pedir el voto para Pedro Sánchez allá donde lo presentaba.

Qué pasará este domingo  es una incógnita que se desvelará a partir de las 9 de la noche. Hasta esa hora,  millones de españoles contendrán la respiración. En esas primarias no solo se decide el futuro del PSOE.