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“Formarme en el CHUO fue fantástico y me ha abierto muchas puertas"

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“Formarme en el CHUO fue fantástico y me ha abierto muchas puertas"

Amad Abu-Suboh Abadía, este jueves en el Parque de San Lázaro (MIGUEL ÁNGEL).
photo_cameraAmad Abu-Suboh Abadía, este jueves en el Parque de San Lázaro (MIGUEL ÁNGEL).
El médico Amad Abu-Suboh Abadía (Lleida) se formó como radiólogo en Ourense. Ahora ha vuelto para explicar a sus mentores en una técnica pionera para el tratamiento de la hipoplasia benigna de próstata

"No puedo evitar sentirme gallego aunque no lo sea, y cada vez que vuelvo, hago parada en Ourense", reconoce el médico Amad Abu-Suboh Abadía (Lleida, 1979). Su relación con la provincia se forjó durante sus años de formación como radiólogo en el CHUO, una época que recuerda con cariño y que le abrió "muchas puertas" después. La decisión la tomó "por casualidad", y al llegar descubrió que Ourense tenía algo similar a su Lleida natal: "Son dos ciudades interiores, atravesadas por un río, en verano hace mucho calor, en invierno mucho frío...". Esta semana regresó al CHUO, pero fue él el que formó a sus mentores en una técnica pionera para el tratamiento de la hipoplasia benigna de próstata. "Les devolví una pequeña parte de lo que ellos me dieron", asegura. 

Escogió el CHUO para formarse, pero nunca había estado en la ciudad. ¿Le sorprendió lo que se encontró? 

Sabía que quería hacer la residencia en Galicia, pero el CHUO fue el hospital que más me gustó. Ya en aquel entonces –2008– tenía un servicio de Radiología muy grande, con una unidad de radiología intervencionista súper puntera, con gente muy preparada. Fue una experiencia fantástica, me sorprendió tanto el hospital como la ciudad. Ourense me pareció espectacular, una ciudad contenida que tiene todo, me gustó mucho. Comparado con Barcelona –donde reside actualmente–, nada que ver. En Ourense puedes hacer varias cosas en la misma tarde, en Barcelona... imposible. 

Muchos Médicos Internos Residentes (MIR) de Lleida escogen Ourense. 

Cuando yo estaba haciendo mi residencia, otro compañero de la facultad también estaba aquí, de hecho. Es un fenómeno a estudiar, pero la verdad es que las ciudades se parecen. Recuerdo que cuando escogí el CHUO, la secretaria del Ministerio, que era gallega, me dijo "Tú no sabes lo que haces, allí hay siete meses de invierno y tres de infierno". Yo le contesté: "¡Pues como en mi ciudad!".

Al terminar los años aquí, regresó a Cataluña, donde siguió su formación. 

La nuestra es una especialidad es un poco particular, no es una especialidad en sí misma, está dentro de la radiología, pero es bastante diferente. El tiempo como residente que estás en la parte intervencionista es reducido, así que continué formándome tres años más.

Pero vuelve a Ourense siempre que puede...

Cada vez que vengo a Galicia hago parada en Ourense. Siempre me sentí catalán, pero cuando llegué aquí mi identidad cambió, me siento en parte catalán y en parte gallego. Soy embajador de Ourense, de verdad, a todo el mundo le digo que venga, que la conozca, que merece mucho la pena. Creo que, con Lugo, son dos de las ciudades más desconocidas del país, y ambas muy bonitas.

De padre jordano y madre leridense, Abu-Suboh Abadía creció rodeado de Medicina. "Mi padre vino de Jordania a estudiar Medicina y conoció en la facultad a mi madre", cuenta. Su casa era la consulta de su progenitor, médico de familia rural. Actualmente, trabaja como radiólogo intervencionista en la Fundación Puigbert, una clínica monógrafica especializada en Urología y Nefrología con gran prestigio internacional. Su especialidad permite realizar tratamientos mínimamente invasivos guiados por imagen: "Muchas veces pueden sustituir una operación quirúrgica". 

¿Por qué escogió esa rama de la Radiología?

No lo sé, había algo que me llamaba mucho en ella. Supongo que es porque soy un animal muy tecnológico, y poder trabajar con herramientas tan punteras que las puedes aplicar para resolver problemas de tus semejantes, me realiza. Es bonito ofrecer una alternativa distinta al diagnóstico de una persona, la Radiología tiene una parte de ver donde los demás no ven.

El pasado miércoles realizó una técnica pionera en el CHUO, en conjunto con el que fue su tutor. ¿Emoción?

Él fue mi mentor, con el que di mis primeros pasos en la Radiología Intervencionista. Fue una experiencia muy agradable, siempre es agradable volver a Ourense, pero en estas circunstancias, más. Enseñar una de las pocas cosas que uno puede saber a los que te lo han enseñado todo es una sensación muy agradable. 

¿Cómo surgió la posibilidad de volver al CHUO?

Con mis compañeros, con los que fueron mis tutores, he mantenido desde que me fui de Ourense una relación de amistad. Han estado siempre muy atentos a las cosas en las que yo me he ido formando después de irme, y tenemos una comunicación muy fluida. Sabían que estaba haciendo esta técnica y surgió la oportunidad de hacer el primer caso que hacían ellos en común, me lo ofrecieron y ni me lo pensé. Cogí la mochila y me vine. 

¿En qué consiste el tratamiento? 

Una patología muy frecuente en hombres es la hiperplasia benigna de próstata, que se produce cuando la próstata aumenta de tamaño y provoca problemas en el sistema urinario inferior. Aunque la patología es benigna, puede ser muy molesta. La opción más común es la operación, pero no todo el mundo puede someterse a una anestesia general. La radiología intervencionista tiene una herramienta, mediante un enfoque endovascular, que consigue los mismos resultados pero sin cirugía. Hacemos un cateterismo a través de una arteria femoral llegamos a las arterias que aportan sangre a la próstata y las cerramos, lo que provoca que la glándula disminuya de tamaño. El nombre de la técnica es embolización prostática. 

¿Esa línea mínimamente invasiva es el futuro de la Medicina?

Si, mi especialidad no tiene muchos años de historia, es el bebé de todas, digamos. Pero ha tenido un crecimiento exponencial, porque va de la mano de la tecnología. A medida que la tecnología nos ha permitido ver el interior del cuerpo humano sin tener que abrirlo, nos ha permitido llegar a estructuras anatómicas guiados por la imagen, sin tener que hacer una cirugía.