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La jueza interpela al acusado de un atraco: “¡Otra vez aquí!"

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TRIBUNALES

La jueza interpela al acusado de un atraco: “¡Otra vez aquí!"

La jueza Blanca Díez explica los términos del acuerdo a José Adolfo J.B. (Foto: Xesús Fariñas)
photo_camera La jueza Blanca Díez explica los términos del acuerdo a José Adolfo J.B. (Foto: Xesús Fariñas)
Aceptó tres años de cárcel y podrá salir de Pereiro si acredita que sigue un tratamiento para dejar la droga

Las presencias de José Adolfo J.B., de 50 años, en el edificio judicial son habituales. En la sala de vistas del Penal 1 ya le conocen, tal como confirmó la magistrada titular de ese juzgado cuando ayer viernes lo tuvo delante, acusado por un robo con intimidación ocurrido en la ciudad el 9 de septiembre del pasado año. "¡Otra vez aquí, Adolfo!", exclamó Blanca Díaz al comienzo de la vista de conformidad. 

El inculpado, con su capacidad intelectiva y volitiva afectada por el consumo de drogas, fue juzgado ayer por el atraco perpetrado en una tienda de ropa con ayuda de una jerinquilla. Un delito que le proporcionó un botín de 20 euros.

La jueza puso empeño en explicarle los términos del acuerdo alcanzado entre su letrada y el fiscal: tres años de prisión en vez de los cinco inicialmente solicitados por el ministerio público y con la opción de salir dentro de unos meses si acredita constancia a la hora de seguir un tratamiento de desintoxicación en la prisión de Pereiro, en donde está interno desde que fue detenido por este robo con intimidación. 

Pero la suspensión de la pena solo se le concederá, tal como aseguró la jueza, si esta última tiene claro que el inculpado da un paso en firme para abandonar las drogas. "A ver si esta vez me hace caso", le espetó antes de abandonar la sala. Al tiempo que le instó a que se "portase bien" para que no lo trasladen de centro penitenciario.

La pena se redujo dos años con respecto a la petición inicial porque el fiscal apreció la atenuante de drogadicción tras los informes médicos aportados por la defensa que acreditan la adicción que sufre Adolfo desde hace años. Considera la acusación que tenía sus facultades alteradas de forma leve cuando cometió el atraco.

El robo ocurrió pasadas las ocho de la tarde cuando el encausado entró en la tienda de ropa de Cardenal Quevedo y le pidió dinero a la propietaria. La negativa de la empresaria provocó una reacción desairada en Adolfo, quien esgrimió una jerinquilla y le mostró los pinchazos de los brazos  mientras requería el dinero bajo la amenaza de destrozar la tienda. La denunciante le entregó 20 euros, abandonando a continuación la tienda. Antes le preguntó si iba a estar el día siguiente.

Fue detenido a los pocos días y ofreció resistencia a los agentes de la Policía Nacional. Según la información facilitada tras su detención, le constan 60 detenciones anteriores.