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Marcos Pérez, en busca de peces de colores

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Marcos Pérez, en busca de peces de colores

Marcos Pérez
photo_cameraMarcos Pérez
"Quiero dejar peces en todos los sitios que pueda, que los peces atípicos aparezcan en cualquier lugar del mundo"

¿A quién no le saldría una sonrisa si durante un tranquilo paseo por la ciudad se encuentra un simpático pececito de colores pintado en una piedra? Tras ese pececito "atípico" se esconde un artista, Marcos Pérez que, desde pequeño, le acompañaron lápices de colores y papeles en los que dibujar. Una cualidad que siguió fomentando y que, con los años, se ha convertido en su profesión llevándola a diferentes ámbitos: desde escaparates a murales, pasando por esos peces pintados en piedras que esconde por los lugares por donde pasa en busca de una bonita reacción de aquel que lo encuentra.

Cuéntenos, ¿cómo se lanzó a la aventura de dedicarse a la pintura?

Por absoluta devoción, pero también por necesidad. Trabajé durante muchos años en Adolfo Domínguez, en los departamentos de escaparatismo, y de comunicación, y allí aprendí muchas cosas. Todo aquello se acabó, y a los cuarenta y tres años... era el momento de intentarlo por mi mismo.

Peces de colores en piedras... háblenos de este proyecto... ¿cuéntenos en que consiste?

Quiero dejar peces en todos los sitios que pueda, que los peces atípicos aparezcan en cualquier lugar del mundo.

¿Cómo es que surgió esta iniciativa?

En Zagreb, en una terraza, tomando una cerveza, el suelo de piedras, y dibujé en una de ellas un pez, allí se quedó, esperando a que alguien lo recogiese.

¿Qué se esconde tras los “peces atípicos"?

Lo primero, darme a conocer, mentiría si dijese lo contrario. Pero, sobretodo, buscar sonrisas, buscar la sorpresa, que alguien lo encuentre y piense... ¿qué es esto? ¿qué hace este pez aquí? Y espero que gracias a las redes sociales y gracias al hastag #pecesatípicos alguno de esos peces se ponga en contacto conmigo, y me diga que está bien, que es feliz en su nuevo hogar.

Más allá, ha realizado diferentes exposiciones, y trabajos. Cuéntenos ¿en qué consisten?.

Tengo actualmente dos exposiciones en Málaga, en La Calma Playa y en El Club de Tenis Pinares, y, aquí, en Ourense, tengo una en La Brocante. Son todas de peces hechos en maderas recicladas, cada pez cuenta y tienen una historia que descubre donde ha aparecido y en que se ha convertido.

Además, escaparates, murales... ¡e incluso zapatillas! ¿Qué ofrece Atípico?

Soy un poco de todo: escaparatista, muralista, y trabajo tanto en locales comerciales como en domicilios particulares. También hago cosas en textil, si, me gusta la gente que se viste con prendas únicas, personalizadas solo para ellos. Quiero que mis clientes sepan que no hay nada imposible, que todo lo que se le pueda ocurrir, que todo lo que puedan soñar se puede convertir en algo real.

De entre todas sus facetas, ¿en cuál se encuentra más cómodo?

Quizás en el muralismo, me encantan las superficies grandes, una pared blanca me hace soñar.

Entre nosotros, confiese ¿ha hecho alguna obra “ilegal"? 

Todavía no, pero todo se andará...

Entre todos los trabajos realizados, ¿hay alguno que recuerde con especial cariño?

Si, las ilustraciones de un libro que realicé con piedras pintadas y posteriormente fotografiadas, "A superavoa de Antón". Además, fue realizado con la organización Meu Rei, de la que soy activista, y que su único fin es el de ayudar a todos aquellos niños que lo necesitan.

¿Cómo es su proceso creativo y con qué materiales le gusta trabajar?

Mi proceso es muy simple: es imaginarlo y llevarlo a cabo. Mis materiales son, sobre todo,  reciclados, me encanta dar una nueva vida a aquello que en principio no servía para nada.

¿Qué es para usted la pintura?

Lo es todo, es libertad, es sonrisa, es buscar sorprender, hacer sentir y hacer sonreír al espectador.

¿Cómo ve el arte urbano en Galicia?

A años luz de otras ciudades evidentemente, pero despertando. Y en Ourense hay muy buenos artistas, muchos y muy buenos.

¿Qué proyectos tiene en mente para el futuro?

Muchos, ahora mismo muchos: seguir llenando el mundo de peces, llevar mis exposiciones a algún otro sitio, y a punto de cerrar un par de obras murales muy grandes, pero eso ya... en otro capítulo.