LA VUELTA

Previsible esprint en la duodécima etapa, con final en Estaca de Bares

Serán 181,1 kilómetros de recorrido todo lo llano que puede ser un trayecto por carreteras de Lugo y A Coruña y con apenas dos subidas puntuables, ambas de tercera categoría.

Un ciclista a su paso por Castro Caldelas.
Un ciclista a su paso por Castro Caldelas.
Previsible esprint en la duodécima etapa, con final en Estaca de Bares

La de este jueves, la duodécima de la esta edición y la segunda y última por tierras gallegas, es una etapa con previsible esprint junto al Faro de Estaca de Bares, el más septentrional de la Península Ibérica y adonde llegará la etapa que sale desde Mondoñedo.

Serán 181,1 kilómetros de recorrido todo lo llano que puede ser un trayecto por carreteras de Lugo y A Coruña y con apenas dos subidas puntuables, ambas de tercera categoría.

La primera de ellas, el Alto de Cadeira, nada más arrancar la carrera en Mondoñedo, en el Km.10,8; y la segunda en el km.131,7, a 50 de una meta en bajada tras unos sinuosos 20 kms. finales.

Esta etapa es una de las tres que tiene marcadas para disputar el esprint Elia Viviani, vencedor en dos de las tres llegadas masivas que se han dado en esta Vuelta y corredor con más victorias en lo que va de temporada.

A pesar de los planes de Viviani y lo que pueda indicar su perfil fundamentalmente llano, el director deportivo de La Vuelta, Fernando Escartín, alerta de lo "engañosa" que puede resultar para los corredores una jornada que califica de "media montaña".

"Es una etapa engañosa porque a primera vista parece propicia para los esprinters. Pero los rodadores tendrán que enfrentarse al terreno gallego, muy quebrado, y que generará mucho desgaste. Los equipos intentarán sacar fuerzas para absorber las presumibles fugas pero será complicado controlarlas", avanzó.