La agencia de calificación destaca el riesgo sobre la reestructuración que debe afrontar el país

Moody's desconfía de la deuda griega y la rebaja tres niveles

Enfrentamiento entre manifestantes y policías en una jornada de protesta por los recortes en 2010. (Foto: ARCHIVO)
La agencia Moody's rebajó ayer la calificación de la deuda gubernamental de Grecia de Ba1 a B1 con una perspectiva negativa, dado el riesgo que el país deba reestructurarla en el futuro. La agencia de calificación de riesgo apoyó su rebaja en que la consolidación fiscal de Grecia y las reformas estructurales necesarias para estabilizar la deuda siguen siendo muy ambiciosas y están sujetas a significativos riesgos para su aplicación, pese a los progresos hechos.
También arguye que Grecia continúa enfrentándose a considerables dificultades en la recaudación impositiva y como tercer motivo señala que existe el riesgo de que las condiciones impuestas al país hasta 2013 le hagan difícil cumplirlas, lo que puede derivar en una reestructuración de la deuda existente.

La perspectiva negativa a la calificación B1 refleja la postura de Moody's de que la gran carga de la deuda griega y el significativo riesgo de aplicación de su paquete de reformas estructurales conllevan riesgos a la baja, según el comunicado. Grecia debe emitir en 2011 un total de 20.000 millones de euros de su deuda soberana y sólo en intereses deberá pagar este año por su deuda de 330.000 millones de euros 15.920 millones de euros, o el 6% del producto interior bruto (PIB).

Por su parte, el Ministerio de Finanzas griego dice que la decisión de rebajar dicha nota de Ba1 a B1, con perspectiva negativa, 'no refleja una evaluación objetiva y equilibrada de la situación que afronta Grecia'. 'La dimensión de la rebaja y el momento son incomprensibles y alzan diversas dudas', insiste.


'NO AFECTA'

Además, 'no afecta de ninguna manera la financiación de la República de Grecia debido a que continúa sacando fondos del mecanismo de ayuda financiera', añade la nota ministerial. Grecia obtuvo en mayo de 2010 un préstamo trienal de 110.000 millones de euros por parte de sus socios en la zona del euro y del Fondo Monetario Internacional (FMI), con el objetivo de evitar la bancarrota de la economía helena.

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