FORO LA REGIÓN

Silvia Álava: “La educación de un niño debe empezar incluso antes de que nazca"

Después del éxito de su libro "Queremos hijos felices", la psicóloga Silvia Álava ofrece ahora a los padres una guía de consejos para sus hijos de seis a doce años en donde se resuelven situaciones cotidianas pero también complicadas.

Silvia Álava, en el Foro La Región de diciembre de 2014.
Silvia Álava, en el Foro La Región de diciembre de 2014.
Silvia Álava: “La educación de un niño debe empezar incluso antes de que nazca"

"Queremos que crezcan felices", que presentará hoy en el Foro La Región, en el centro cultural Marcos Valcárcel a las 20,15 horas, aborda también temas de especial relevancia para entender mejor a los adolescentes y los cambios psicológicos y cerebrales que ocurren en esos años. 

¿Dónde reside la felicidad de un niño de entre seis y doce años?

Para ser felices, necesitamos ser seguros, autónomos y desarrollar nuestras propias competencias. Si nosotros pensamos que el niño va a ser más feliz, si le compramos absolutamente todo y le proporcionamos un montón de situaciones placenteras, lo que nos encontramos es una vorágine, porque ya no podemos satisfacer todas sus necesidades, que surgen de la sociedad capitalista.

Quizás esto tenga que ver con la sobreprotección, ¿no?

Efectivamente. Hay que evitar esa sobreprotección. Muchas veces, el principal enemigo para desarrollar autonomía, competencias emocionales y una correcta autoestima es la sobreprotección. Es un sentimiento mal entendido: quiero mucho a mi niño y no quiero que le pase nada. Le hacemos y damos absolutamente todo y no nos damos cuenta de que le estamos impidiendo desarrollarse correctamente, necesario para un futuro. Hay que trabajar para que el niño sea autónomo y se responsabilice de sus cosas.

Para los padres, ¿es más fácil la educación de sus hijos en los tiempos que corren o hace 30 años?

Podríamos pensar que hoy en día, por todas las facilidades que tenemos. Pero yo creo que no es así. En la actualidad, tenemos muchos factores que antes no existían, como la presión de la sociedad de consumo, que bombardea a niños y adultos. A veces nos olvidamos de que son niños y que tienen que disfrutar, al margen de esas circunstancias.

¿Cómo de importantes son los pequeños grandes detalles como decir a un niño que lo queremos o un beso de buenas noches?

Eso es fundamental. No nos podemos olvidar de que los niños necesitan saber que los queremos, y no basta solo con decírselo, hay que achucharlos para que lo sientan. De esa forma, conseguiremos desarrollar un vínculo sano de seguridad entre padres e hijos, no de dependencia.

Es común escuchar lo de “déjalo, todavía es pequeño". ¿Cuándo comienza la educación de un niño?

Desde el minuto cero, incluso antes de nacer el niño. Cuando los padres saben que van a tener un hijo, tienen que empezar a formarse y saber controlar ciertas situaciones.

¿Qué pasa con los abuelos?

Siempre son más transigentes. El papel de los abuelos es complicado porque son figuras distintas a las de los padres. Pero lo ideal es que padres y abuelos vayan en la misma dirección. Lo que no se nos puede olvidar es que los abuelos pueden ayudar, pero la responsabilidad de la educación de los hijos la tienen los padres y no deben delegar.

Hábitos comunes, como la paga semanal, ¿benefician o perjudican?

Concretamente, la paga semanal es positiva para el niño porque aprende a gestionar el dinero, y eso no se hace con clases teóricas. Tiene que ser una cantidad razonada porque los niños con mucho dinero en el bolsillo se pueden topar con muchos problemas. Si quiere unos cromos y unas gominolas, tendrá que aprender a gestionar y a elegir, porque posiblemente no le dé para las dos cosas. Es un aprendizaje muy valioso en la vida, en la que hay situaciones similares. Aquí también se contempla la capacidad de demora de recompensa: si quiero un juguete más caro, tendré que ahorrar la paga de varias semanas para conseguirlo.