EL DESTINO

Lisboa, una ciudad para soñar

Lisboa acoge mañana la gala de Eurovisión, una excusa más para visitar una ciudad que invita a pasear, a descubrir y a disfrutar. Monumentos, miradores, arquitectura, fados y gastronomía la convierten en un destino imprescindible

Praça do comercio.
Praça do comercio.
Lisboa, una ciudad para soñar

Lisboa ya ha comenzado la cuenta atrás para la gala de Eurovisión de mañana, 12 de mayo, y no es para menos porque este Festival de la Canción nunca había visitado tierras lusas. Es una oportunidad histórica para las nuevas generaciones de eurofans que viven en España y Portugal porque la última vez que se acercó por estas tierras fue cuando se celebró en Madrid, en 1969.

La capital portuguesa se convierte en un destino casi de culto para los miles de seguidores que viajarán a la ciudad, que se beneficiará de un breve pero intenso boom turístico. El movimiento eurofans no puede dejar pasar esta oportunidad para acercarse a barrios emblemáticos, como el de Belém. Es un sitio ideal para posarse ante los pies de la Torre homónima o del Monumento a los Descubridores y sentir la brisa del Tajo en su desembocadura.

Junto allí, está el Monasterio de los Jerónimos, cuya fachada tardogótica no deja indiferente a nadie. Y, claro, ir a este barrio es sinónimo de ir a probar sus famosos pasteles, similares a las tortitas de crema. No importan las colas en las reposterías más típicas: merece la pena esperar.


El Castillo de Sao Jorge, el mirador panorámico, la plaza del Comercio y, por supuesto, subir al Barrio Alto -si puede ser en el famoso tranvía- son otros indispensables para llenar esas horas libres que tendrán los asistentes al festival


Un barrio que dejará marcado por sus calles y fachadas angostas e incluso decadentes pero con un ambiente lleno de vida que puede recordar a una mezcla entre La Latina y Malasaña, en Madrid.

Atardecer escuchando fado en alguna tasca del barrio Alto o de Alfama puede ser un plan ideal antes de cenar, por ejemplo, un bacalao y probar la “ginjinha”, un licor de cereza muy típico en la capital.

Otra opción es visitar sus “Miradouros”, según la leyenda, Lisboa, al igual que Roma, fue fundada sobre siete colinas y, aunque es algo incierto, lo que sí está claro es que hay muchos lugares con unas vistas privilegiadas de la ciudad, los famosos miradores, desde los que se puede recorrer su historia.


Son más de siete y cuentan mucho más de lo que los ojos pueden ver desde las alturas de Lisboa, sorprendiendo tanto a turistas como a locales. El más famoso e imponente es el del Castillo de San Jorge, el mejor para una visión panorámica de la ciudad y del río Tajo 


Un poco antes de llegar al Castillo, subiendo a pie o en tranvía desde la popular Baixa, está el miradouro de Santa Luzia, con una impresionante vista para el tradicional barrio de Alfama. Aún en la zona de Alfama, otro famoso mirador ofrece una vista inigualable de los tejados lisboetas y del puente 25 de abril: el de Nossa Senhora do Monte. Con un pequeño jardín y una capilla del mismo nombre al fondo,

El Miradouro de Graça, el de Santa Catarina, en el barrio de São Paulo, y el de de San Pedro de Alcántara, completan una lista digna de descubrir.