ENTREVISTA

Marisol Mendive, la música más espiritual

Lleva desde 2004 creando escuela de organistas en Ourense y ha devuelto la voz a órganos históricos gracias a la pasión que siente por su música

Marisol Mendive.
Marisol Mendive.
Marisol Mendive, la música más espiritual

Es la única profesora de órgano que existe en los conservatorios de Galicia. Desde su aula de Ourense, a la que llegó un mes de noviembre de hace trece años, Marisol Mendive (Bilbao, 1955) está formando a los organistas gallegos del siglo XXI. Sus manos se mueven con gracia y soltura por los teclados de un órgano barroco ibérico, como el de Xunqueira de Ambía, y hacen vibrar los tubos del de Celanova. Conoce todos y cada uno de los 22 órganos que existen en la provincia de Ourense, la que cuenta con más número de toda Galicia. Un patrimonio que trata de divulgar y defender con sus conciertos, sus clases y su labor a través de la asociación “Un rato no tubo” de amigos del órgano, de Ourense.

1. ¿Cómo empezó tu pasión por el órgano?
Comencé con piano a los siete años. A mis padres les gustaba la música, me llevaron a una profesora, les dijo que tenía buen oído y así comencé mi carrera de piano, que acabé a los 17. Luego me fui a Barcelona, a estudiar Ciencias de la Educación. Siempre sentí una gran atracción por el órgano. Cuando iba con mis padres de viaje y visitábamos una iglesia, siempre miraba hacia arriba, para ver si tenía órgano. Cuando estaba estudiando en Barcelona me acerqué al Liceo, porque sabía que allí podía recibir clases, pero los horarios eran incompatibles con los que tenía en la Universidad y me olvidé por un tiempo. Al terminar la carrera pensé en dedicarme a la musicoterapia, pero hubo un cruce de caminos en mi vida y el órgano se impuso. Tenía 22 años. Tuve la suerte de contar con grandísimos profesores, como González Uriol, en Zaragoza y Monserrat Torrent en Barcelona. 

2. Y se convirtió en tu profesión. 
Sí. Digamos que di un giro a mi vida profesional y cambié el mundo de la educación por el de la música. Tuve una oportunidad para hacerlo y era lo que me gustaba...

3. ¿Cómo fueron tus comienzos?
Empecé de organista en el santuario de Torreciudad, en Huesca. Allí comencé también mi carrera concertística, a la vez que dirigía el departamento de música de allí. Y en paralelo empecé también a dar a conocer este instrumento que era una de mis ilusiones.

4. Por lo que comentas, es una dedicación absoluta y en todos los frentes
Yo creo que es algo que tenemos en común todos los organistas. Como es un instrumento que exige tanta dedicación, de estudio, de ensayo, de preparación, terminas implicándote tanto que acabas convirtiéndolo en una pasión por enseñarlo a los demás, que puedan disfrutar de la belleza de sus sonidos. Esa labor de difusión la comencé en Torreciudad, con un ciclo internacional que todavía sigue celebrándose.

5. ¿Qué te trajo hasta Ourense?
Habían convocado la plaza de profesor de órgano para el conservatorio profesional de Ourense, era la primera plaza que se convocaba para este instrumento en Galicia y decidí presentarme al concurso. Algo de lo que estoy muy satisfecha, porque  la docencia es muy gratificante y además trabajé, otra vez, abriendo como pionera una faceta inédita en Ourense y en Galicia.

6.  En estos trece años ¿se puede decir que hay una escuela ourensana de organistas? 
Es cierto. Y arrancó de aquel primer grupo de diez alumnos que empezaron esa primera promoción de 2004. Ahí surgió también la Asociación de Amigos del Órgano “Un rato no tubo”. Es una escuela que trasciende más allá de Ourense, porque los alumnos que se forman aquí se están expandiendo en Galicia y el resto de España. Estos son años de ir haciendo cantera, como en el fútbol. Cada curso hay una media de 9-10 alumnos. Son años de hacer escuela. En paralelo, desde el aula de piano y desde la asociación se han organizado actividades de divulgación, como es el caso de los conciertos didácticos de Celanova, por los que, desde 2007, que fue cuando comenzamos, han pasado más de 9.000 alumnos.

7.  ¿Qué requisitos son necesarios para estudiar órgano? 
Los estudios de órgano duran seis años. No hace falta tener el grado elemental. Se entra directamente en el grado profesional. Pero eso sí, el candidato tiene que tener una base de un instrumento de tecla, ya sea clave o piano. Normalmente vienen alumnos que han tenido una base previa de estudio de piano. Cuanta más base tenga en piano o en clave, mejor, porque así tiene ya las manos ejercitadas.

8.  Hay una faceta importante de Marisol Mendive concertista. 
Sí. Es una faceta que comencé cuando estaba en Torreciudad, como concertista profesional, que me resulta muy gratificante porque además de ayudarme a realizar esa labor de divulgación del órgano de la que hablaba antes, me ha llevado a conocer los órganos de muchas ciudades de España y Portugal y de Europa. He tocado en Alemania, Francia, Suiza, Noruega, Bélgica, Holanda, Italia...

9. Hablar de órganos es hablar de iglesias, de catedrales, ¿Cuántos órganos hay en la provincia de Ourense y cuántos están en activo?
El órgano se introduce en las iglesias a partir del siglo XIV. Se dio una conjunción perfecta, entre el sonido de los tubos del órgano y la acústica de las iglesias, en aquel momento, de las iglesias góticas. Es tal la trascendencia la espiritualidad que alcanza, que a partir de ese momento digamos que se sacralizó la música de órgano. De hecho, la mayor parte del repertorio histórico es música sacra, comenzando por Bach, que fue organista. En cuanto a su expansión, encontraremos órganos en todo el mundo cristiano, salvo en los templos de las iglesias y catedrales del rito ortodoxo que no utiliza música, solo voces. Ahora ya empieza a haber órganos también en auditorios. Aunque la acústica de las iglesias sigue siendo especial
La provincia de Ourense es la que más órganos posee de toda Galicia. Son veintidós. Que suenen, porque han sido restaurados y se utilizan, menos de la mitad.

10. ¿Es una asignatura pendiente, la recuperación de los órganos?
Y tanto. Porque los órganos son bienes del patrimonio artístico, además de su uso musical. Y existe un deber de preservar ese patrimonio, como sucede con un retablo o cualquier otro elemento. Hay verdaderas joyas organísticas en la provincia, como es el caso del órgano de Santa María de Xunqueira de Ambía, que ha sido restaurando preservando su origen de órgano de la escuela ibérica. 
Hablamos de piezas que tienen 300 años y que contribuyen a que pequeños pueblos puedan tener más turismo. Bien es cierto que restaurar y mantener en buen estado un órgano supone dedicarle dinero y trabajo, pero no debe verse como un gasto, sino como una inversión.