GASTRONOMÍA

El Xurés en el plato y la calidez de un restaurante clásico

Uno de los restaurantes imprescindibles de la geografía gastronómica de Galicia

El Xurés en el plato y la calidez de un restaurante clásico

No había balneario, ni una carretera tan cómoda para viajar hasta Lobios la primera vez que caí por allí, hace ya unas cuantas décadas. Pero existía el Lusitano. Allí comí por primera vez, cuando todavía se pagaba en pesetas y no existía internet, los callos limiaos y disfruté de una riquísima carne y un flan, que pasados los años todavía persistía en mi memoria. 

Volví el domingo pasado. Volví a tomar los callos limiaos, una versión del potaje que consiste, básicamente, en utilizar exclusivamente productos de la Baixa Limia, salvo los garbanzos, claro. Entonces, me sentí como cuando el protagonista de En busca del tiempo perdido moja la magdalena en el té y comienza a recordar desde su niñez. ¡Qué vitalidad y alegría me dieron estos callos que me devolvieron a mi juventud treintañera!

Comí, también el corzo al estilo del Xurés, un plato contundente y bien cocinado y acabé con otro histórico sabor que recordaba perfectamente: el flan casero.

Las raciones son abundantes, tanto que el segundo plato lo compartimos y con postre y bebida, la cosa salió por menos de 20 euros por persona. El servicio es amable y diligente y el ambiente, resulta cálido. Una decoración entre clásica y rústica que te hace sentir muy cómodo aunque el comedor esté lleno hasta la bandera, como ocurrió ese día. Si a eso añadimos una carta muy variada, una cocina que trabaja a conciencia y unos precios contenidos, se explica que sea el lugar favorito de quienes viajan hasta ese rincón de Galicia.

En resumen, uno de los restaurantes imprescindibles  de la geografía gastronómica de Galicia. Con una relación entre calidad y precio muy bien afinada y un servicio que te hace sentir muy a gusto.