VERÍN DESPIDIÓ A ANTONIO PÉREZ BARREIRO (83 AÑOS), MIEMBRO ACTIVO DURANTE LA POSGUERRA DE LA 2ª AGRUPACIÓN GUERRILLERA DE OURENSE. SU MILITANCIA SOCIALISTA LE OBLIGÓ A VIVIR EN EL MONTE Y, TRAS CAER PRESO, FUE CONDENADO A MUERTE.

Adiós al penúltimo 'maqui'

Antonio Pérez Barreiros, miembro de la 2ª Agrupación Guerrillera de Ourense, que durante la Guerra Civil y los años de posguerra luchó contra las fuerzas antifranquistas, que lo perseguían por sus ideas políticas, falleció el pasado miércoles en Verín. Sus restos mortales recibieron sepultura a las seis de la tarde de ayer en el cementerio de Verín, en cuya villa pasó los últimos años de su vida como un vecino más, trabajando de carnicero en una empresa familiar, después de estar más de 20 años preso por defender su ideales políticos. Sus últimos años lo pasó apartado de la vida pública y sin protagonismos.
Adiós al penúltimo 'maqui'
Los numerosos amigos y vecinos que acudieron al funeral lo calificaron como una 'buena persona', al tiempo que recordaban las persecuciones que padeció, de las que no fue ajena su mujer, Isabel do Barrio, natural de Verín. 'Me casé con él cuando estaba en la cárcel en Burgos. El sacerdote que ofició la ceremonia no paraba de repetirme, no te cases que estos comunistas después abandonan a las mujeres. No tenía razón, porque, ya ves, nunca me dejó', explica.

Antonio Pérez nació al lado de As Burgas, en Ourense, en una familia que estaba en el punto de mira de los franquistas dadas sus ideas políticas. Tenía ocho años cuando estalló la Guerra Civil y con esa edad, según recuerda su mujer, repartía en bicicleta propaganda contra el régimen a lo largo de la calle del Paseo.


LOGRÓ HUIR

Una vez finalizada la contienda, y aún siendo muy joven, se afilió a las Juventudes Socialistas Unificadas, en las que militó activamente de forma clandestina, lo que le llevó a ser detenido y encerrado en el edificio de la vieja cárcel ourensana, de la que logró huir. A mediados de los años 40, cuando repartía propaganda, junto con otros compañeros, durante una feria de Ourense se encontró con una redada de los miembros de la Falange y, para no caer preso, se arrojó al río Miño y escapó nadando aguas abajo.

A partir de ahí estaba fichado por el Régimen Franquista y se escapó a vivir a las montañas de las comarcas de Valdeorras y Conso Frieiras, donde su agrupación guerrillera tenía la base de operaciones. Las fuerzas antifranquistas lo estaban buscando y lograron detener antes de que llegara la década de los años 50, siendo condenado en A Coruña a la pena capital y trasladado a una cárcel en Burgos, donde, por medio del vecino de Sandiás Camilo de Dios (fueron compañeros de guerrilla), conoció a su esposa, con la que tuvo un hijo y ahora un nieto. Su buen comportamiento conllevó que la pena le fuera conmutada por la cadena perpetua, siendo trasladado al penal del Dueso (Santander), del que salió al final del régimen franquista, tras concederle el indulto el mismo gobierno que lo condenó.