ATRACO

El atracador de la gasolinera de Ribadavia pudo contar con un cómplice

La víctima, Jose Viéitez: “Teño medo porque non me matou de milagre. Vaime costar olvidar, voltar alí"

José Viéitez Martínez, en su habitación del CHUO.
José Viéitez Martínez, en su habitación del CHUO.
El atracador de la gasolinera de Ribadavia pudo contar con un cómplice

El encapuchado que asaltó en la noche del pasado martes la estación de servicio Petronor de Ribadavia, incidente en el que dejó herido de bala al empleado José Viéitez Martínez, de 60 años, pudo haber contado con un cómplice, que lo esperó en un coche en los alrededores de A Quinza. Al menos con esta hipótesis trabaja la Unidad Orgánica de la Policía Judicial de la Guardia Civil, cuyos agentes no descartan que el atracador y su compañero estuvieran vigilando durante un tiempo los movimientos que había en la gasolinera. Esta última sospecha la basan en que el asalto se produjo sobre las diez y media de la noche. Solo 15 minutos después de que se marchara una patrulla de guardias civiles de los alrededores del establecimiento. Al parecer, la Guardia Civil suele montar servicio de vigilancia a diario en torno a la estación de servicio para evitar robos, dado que este es el segundo asalto en un año.

Los investigadores ya revisaron las grabaciones de las cámaras de vigilancia, que según pudo saber este periódico recogieron la imagen del atracador, pero no se aprecia su rostro al llevar una capucha, ni tampoco su masa corporal al vestir una funda de trabajo azul muy holgada. El delincuente portaba una bolsa de plástico, tras la que escondía la pistola con la que disparó al empleado.

La Guardia Civil, además de las cámaras, realizó una inspección ocular en la gasolinera y sus alrededores a la búsqueda de huellas que permitan identificar al asaltante. Los agentes introducían ayer todo el material recopilado en su base de datos a la búsqueda de pistas que permitan su detención. También recaban información entre los delincuentes fichados de las comarcas de O Ribeiro y la limítrofe de Ribadavia, así como en los detenidos por asaltos a gasolineras en todo el territorio nacional. No descartan que el atracador se desplazara desde la provincia de Pontevedra expresamente para dar el golpe.


"No sei porque disparou"


Mientras, el trabajador José Viéitez se recupera en el CHUO del disparo que el atracador le dio en un brazo. "Non sei porque disparou, porque temos instruccións da empresa de, ante un caso así, darlle o diñeiro. Eu dinlle o que tiña e non sei porque me disparou", lamentó Viéitez Martínez, puntualizando que la recaudación no se la podía entregar al tener que meterla obligatoriamente en una caja fuerte que él no puede abrir.

El empleado intenta poner humor al atraco, pero reconoce que lo pasó mal. "Teño medo, porque non me matou de milagre. Vaime costar olvidar, voltar alí ", afirma, recordando que su mujer, que lo venía a buscar en coche para irse a casa, presenció lo sucedido. "Menos mal, porque puido ser peor, que lle fixera dano ela", comenta.

El atracador llegó caminando a la estación de servicio y exigió el dinero al trabajador. Sin llegar a forcejear, le disparó con la pistola "y sorte que tiña o brazo no peito, porque senón mátame", argumenta. Tras coger el dinero, unos 200 euros, se fugó a pie.