CRÓNICA

La esperada vuelta al cole de Rubén

Un pequeño de cuatro años protagoniza esta historieta del inicio de curso, que ayer arrancó para 18.701 escolares ourensanos. Despertamos en Mugares (Toén) y compartimos la aventura hasta el colegio Santo Ángel.

Los pasos dados por Rubén en su primer día de clases.
Los pasos dados por Rubén en su primer día de clases.
La esperada vuelta al cole de Rubén

Rubén, uno de los mayores fans que Mickey Mouse tiene en Ourense, volvió ayer al cole como protagonista de su propia serie. Desde el primer bostezo, las cámaras de La Región acompañaron al pequeño, de cuatro años, en esta secuencia que podrían protagonizar, en sus diferentes versiones, los 18.701 escolares ourensanos que ayer empezaron el nuevo curso.

"¡Que hay que ir al cole, vamos a levantarnos!", dice Ricardo, el padre. La primera escena de la vuelta al cole de Rubén arranca en su recién estrenada casa de Mugares. "No le costó adaptarse. Está encantado porque aquí hay muchos niños", explica el progenitor. Llevan poco más de tres meses viviendo en esta parroquia de Toén, donde la vida transcurre mucho más lenta que en el barrio de O Couto, su residencia anterior. Cambiar la cercanía del colegio, el Santo Ángel, por adelantar unos minutos el despertador, no es nada cuando uno está cómodo: "Tengo muchas amigas", alcanza a decir Rubén, ya desperezado. El caos de la ciudad está lejos de esta parroquia de Toén, donde un camión de reparto centra la única actividad mañanera entre calles estrechas y casas de piedra con la persiana aún bajada. Rubén, sin embargo, pasa a la acción. Antes, regala a la cámara su guiño: el pulgar levantado, una seña de identidad que repite más tarde para saludar a los amigos.

El desayuno más rápido

El trayecto de la cama al salón, donde le espera el desayuno en su taza de Mickey Mouse, se hace muy corto. "Nunca desayuna tan rápido", se sorprende el padre. Rubén es de esos niños a los que la vuelta al cole, por suerte, solo le supone alegría y experiencias por vivir. Apura el vaso de leche y los últimos bocados a la napolitana de chocolate con la mirada fija en su mochila, decorada también con su dibujo animado preferido. Sonríe. Para él ya es demasiado tarde, aunque todavía falta más de una hora para sentarse en su pupitre de colores. "¡Vamos! ¡Vamos, papá!", se ilusiona mientras carga con el macuto a la espalda y su padre lleva los pesados libros en otra bolsa.

Las primeras charlas

Para llegar a su viejo cole ahora tiene que ir en coche, pero lo hace encantado. El trayecto desde Mugares dura poco más de 15 minutos, eternos para el pequeño que desea contar las aventuras del verano y continuar estas viñetas. Tras meter en la mochila el transformer con el que lleva toda la mañana en la mano, llega el momento de bajarse del coche y saludar, con el pulgar levantado, a todos los colegas. "¡Mira qué tengo!", le espeta al compañero tras el saludo que el niño tiene como protocolario mientras presume de juguete. "Yo estuve en Portugal", le contesta el otro con toda la ilusión de los reencuentros.

Cómodo y pícaro con nuestras cámaras, Rubén se siente protagonista y procura hacer partícipes de la película a sus aliados. Faltan diez minutos para la penúltima secuencia y en el patio suena el nombre de cada uno de los pequeños antes de enfilar las escaleras hacia el aula. Todos son importantes y así se lo hacen saber. Rubén, como los demás, echa a correr ante la sonrisa de los profesores y se coloca en la fila. A las 11.00 horas, el pequeño ya está inspeccionando el aula del primer piso del colegio Santo Ángel, donde pasará los próximos meses. Hoy ha "colado" en la clase a su padre y al transformer, licencias de esos primeros días que hacen el regreso más fácil. Aunque algunos, como Rubén, no lo necesiten. 

El siguiente capítulo, a partir de mañana, lo vivirá solo con sus compañeros. "¿Sabes que mañana vas a salir en el periódico, Rubén?", le pregunta su padre. La respuesta no podía ser otra: el pulgar arriba para cerrar "La vuelta al cole de Rubén". ¡Ya quisiera Mickey Mouse!