INVESTIGACIÓN

El exjefe de drogas cree que el agente muerto en Ourense no pudo enviar los anónimos

Testificaron cuatro policías a los que usurparon sus claves informáticas

La letrada Beatriz Seijo.
La letrada Beatriz Seijo.
El exjefe de drogas cree que el agente muerto en Ourense no pudo enviar los anónimos

La titular de Instrucción 3, Eva Armesto, dedicó toda la mañana de ayer para escuchar a cuatro policías que declararon en calidad de testigos en el caso por el supuesto homicidio del agente Celso Blanco el 9 de abril de 2016, entre otros delitos especificados en unas diligencias en las que los gemelos Bernardo y Roy D.L. figuran como investigados.

Sus nombres, entre un total de nueve, aparecían en el anónimo enviado a Asuntos Internos el 11 de noviembre de 2014, atribuyéndole irrregularidades e ilegalidades en el desempeño de sus funciones. En ese momento formaban parte del Grupo Operativo de Respuesta (GOR) -alguno pasaría después al grupo de estupefacientes- y la nota les acusaba de formar parte de un grupo paralelo de investigación en asuntos de tráfico de drogas, además de favorecer a determinados traficantes. Pero como hecho más grave señalaba que con su actuación se ponía en peligro la integridad de algunos policías y sus familias al facilitar a traficantes información y datos personales de los agentes destinados a los grupos antidroga y de delincuencia especializada. El informador decía haber visto listados con matrículas, fotos de policías obtenidas de la aplicación del DNI y la relación de vehículos camuflados oficiales. Incluso aportaba una fotografía de una de esas fichas, alusiva a un subinspector, con la imagen de la base de datos del DNI, añadiendo que había sido entregada a un traficante de la ciudad.

Un informe cocinado a fuego lento por la Unidad de Delincuencia Organizada y Violenta de la Comisaría (UDEV), aportado a la jueza de Instrucción 3, llega a la conclusión que los gemelos junto al agente fallecido fueron los que supuestamente realizaron esas consultas a las bases de datos (revelación de secretos) para tratar de incriminar a los policías a los que aludía el anónimo enviado a Asuntos Internos -uno de ellos, Antonio R.F., acabó investigado en la operación Zamburuiña por trato de favor a traficantes-.La fotografía adjunta al correo electrónico fue realizada con una cámara adquirida por los gemelos que estaba en el despacho de la quinta planta. El motivo, supuestos celos profesionales.

Los cuatro agentes que declararon ayer, entre los que estaba el exjefe de drogas Antonio R.F., quien ejerce la acusación particular en el caso del homicidio hasta que la Audiencia aclare un auto contradictorio resolviendo su personación, no solo negó que hubiera realizado esas consultas sino que aclaró que alguien utilizó su clave de acceso para intentar perjudicarle. De hecho, según su versión, en alguna ocasión dejó su clave al también inspector Roy D.L. Su hermano Bernardo era responsable de Formación y pudo también conocer las claves de compañeros. En todo caso, claves sencillas sin demasiada protección.

A preguntas del letrado de la acusación particular que ejerce la familia de Celso Blanco, el testigo precisó que le consta que el fallecido apenas tenía conocimientos de informática -tan siquiera manejaba el procesador de textos Word-. "El que mandó el anónimo sabe mucho de informática y ese no puede ser Celso", valoró.

En las declaraciones estuvo la letrada Beatriz Seijo, en representación del exinspector de drogas. La abogada entiende que todos los casos penales por este escándalo deberían estar en Instrucción 3 porque "todo está conectado y el homicidio es el delito más grave".