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Los venezolanos piden "diálogo" y "reconciliación"

La Feria de la "Chinita" congrega en Ourense a más de 1.500 venezolanos con ganas de paz

Los venezolanos piden "diálogo" y "reconciliación"

La jornada de hermanamiento entre ourensanos y venezolanos inundó este domingo la ciudad con cientos de personas, superando las cifras de la primera edición de la Feria de la Chinita celebrada el año pasado en A Coruña. Más de 1.500 personas pasaron por el recinto del Campo da Feira . Llegaron de muchos puntos de Galicia: Vigo, Lalín, A Estrada, Celanova, Carballiño....

Los venezolanos conmemoraron la celebración más tradicional de su país, la Feria de Nuestra Señora de Chiquinquirá, conocida como "La Chinita", por sus "característicos ojos rasgados y piel moreno", como explicó el párroco Temes, que lleva 30 años en Venezuela, y que dio el pistoletazo de salida al evento. 

La comunidad venezolana en Ourense pidió a la "Chinita" por "la superación de todos los odios, rencores y la reconciliación de todos los hermanos", y además rogaron por el "cese de la violencia" y el "progreso del diálogo" para que haya una "convivencia pacífica" en su país.  

Asociaciones como Alma Llanera estuvieron durante el día intentando conseguir ropa para sus compatriotas y medicinas para poder enviar al otro lado del charco.La jornada estuvo amenizada por música venezolana, especialmente por la gaita de zulia, y también por música más actual. Tampoco faltó la ocasión de escuchar la gaita gallega, gracias a la interpretación de Queixumes do Pinos. 

Las colas fueron la tónica general, especialmente para hacerse con el plato estrella, la hallaca, que sirvió para acercar la cultura navideña de Venezuela a los ourensanos

A la cita no faltaron políticos, como el alcalde de Ourense, Jesús Vázquez, el secretario provincial del PSOE, Rafa Villarino, así como representantes de la corporación municipal. Entre ellos, el histórico Manuel Luis Rodríguez, que fue secretario xeral de Emigración y consejero de Trabajo en la Embajada de España en Venezuela: "Están vivindo unha situación moi complicad, crítica, non me estraña que o que ten algún contacto aquí non o dubide. Eu viñen no 2012 e o deterioro é tremendo".