MIGRACIÓN

Más de 30 familias al mes llegan de Venezuela para instalarse en Ourense

El éxodo por los movimientos del gobierno de Maduro acelera la llegada de "sin papeles" y la comunidad venezolana pide ayuda

Más de 30 familias al mes llegan de Venezuela para instalarse en Ourense

El éxodo venezolano continúa y la provincia de Ourense se mantiene como uno de los principales receptores de una comunidad que "huye", literalmente, de la crisis que vive su país, que parece no tener fin, y que se ha agravado esta última semana con los nuevos movimientos del régimen de Nicolás Maduro y la espectacular devaluación de la moneda.

En el primer año de pleno funcionamiento de la oficina de atención a los venezolanos creada en la ciudad se han atendido a 550 nuevas peticiones, algo más de 45 cada mes, de las cuales el 80% pertenece a familias de dos miembros o más. "Están viniendo muchas familias enteras, aunque el mayor auge se dio a finales del pasado año, ahora sigue manteniéndose constante", explica Virgilio Morello, uno de los asesores de los recién llegados.

El éxodo iniciado con fuerza ya el pasado año continúa y los datos demuestran que se dispara la población procedente del país venezolano. Desde el inicio de 2017 y hasta el 1 de enero de este 2018 el número de personas con nacionalidad venezolana censadas en la provincia creció un 36%, con 283 nuevos residentes en solo 12 meses, lo que hace un total de 1.074.


Crecimiento


La población oriunda de Venezuela residente en Ourense es, sin embargo, mucho mayor. Desde la Federación de Venezolanos de Galicia, Virgilio Morello y José Reza Sousa calculan que "están más cerca de las 10.000 personas", con una particularidad en las llegadas durante los últimos meses: la falta de papeles. Ya no están llegando personas con vínculos directos con la tierra, "lo que nos está complicando buscarles acomodo con el trabajo", explica Reza.

Los recién llegados piden facilidades, ya que, según explican, "venimos acá huyendo, porque en Venezuela se está viviendo algo extraordinario". Así lo pone de manifiesto Orlando Oca, llegado hace algo más de dos meses a Ourense, aconsejado por su hermano, que había venido anteriormente. Este abogado, con orígenes en Burgos, cree que el Gobierno "debería tomarse esto como algo extraordinario y acelerar la obtención de papeles de la gente, porque está siendo la principal traba".

La situación trágica la explicita Mercedes Sa, retornada hace años, con padre verinense, pero luchando en la actualidad "por que le den la nacionalidad a mis nietos para que se puedan asentar aquí". Asegura que, pese a que remueve Roma con Santiago, "las trabas son muchísimas".

Oca asegura que "los funcionarios en Ourense no tienen toda la formación sobre qué hacer, y a veces los vemos desbordados ante nuestra situación, no están acostumbrados a tanta gente". Concuerda con ello otro recién llegado, sin vínculos, pero con "recomendación de una amiga", Mario Libertucci. "He ido a la Policía y me han llegado a ofrecer cinco alternativas diferentes. ¿Cuál escojo?".

Ahora mismo, la asociación asegura que ha conseguido integrar a muchos de los allegados, pero que se encuentra con el auge de personas sin documentación. Piden, "más sensibilidad y un trato especial". 


"Algunos te miran horrible, pero son siempre los que no han emigrado"


Los llegados a Ourense asegura sentirse muy cómodos, sobre todo por la "seguridad" y por el "trato amable de la gente, se nota que saben por lo que estás pasando", indica Oca. Si bien, algunos ya han sufrido algunos percances, como es el caso de Luisa Acosta, que llegó con sus suegros el pasado mes de octubre: "Me he tropezado con gente que te mira horrible, es el caso de gente mayor que no ha emigrado. Los que estuvieron fuera te hablan y te comprenden".

Pese a casos que todos coinciden en señalar como "aislados", están contentos de estar en Ourense, y lo recomiendan a sus amistades. "A mí la vida me ha llevado hasta esta ciudad. Me recomendó una amiga. Estuve antes en Madrid, pero era todo muy ajetreado y había demasiados venezolanos. A lo mejor acá acaba pasando lo mismo", relata Libertucci. 

Wilmarys Hernández, que llegó de Vigo con su marido, sigue sin haber encontrado una oportunidad laboral, pero lo seguirá intentando. Además, alaba el comportamiento de los ourensanos y el resto de Galicia. 

"Pedimos ayuda, porque muchos hemos venido por los vínculos especiales con esta tierra, pero comprendo que no hay fondos para dar auxilio a todos, y que a alguna gente se pueda cansar si sigue llegando gente", afirma. 

Toda la comprensión ciudadana confían en que se extrapole a las autoridades: "Vienen derrotadas y con niños, ¿quién les va a dar un empleo en negro? Ayúdennos", dice Mercedes Sa.