ANÁLISIS

Un "es lo que hay" que el aficionado no puede tolerar

Al terminar el partido, el duro silencio fue el claro indicativo del desánimo, de la tristeza, de la resignación, del vacío que se lleva el aficionado bajo su bufanda en forma de 'es lo que hay'

Trist trata de anotar entre dos rivales.
Trist trata de anotar entre dos rivales.
Un "es lo que hay" que el aficionado no puede tolerar

¿Y sí la realidad es esto que los aficionados del Pazo están viviendo esta temporada?¿Y si realmente la poca amplitud de miras de esta provincia a todos los niveles es a lo que nos está llevando? ¿Y si no hay más? ¿Y si después de todo, sí que nos da todo igual?

A la vista de los resultados y movimientos recientes para cambiar la situación, el 'sí' sería la respuesta lógica. Por suerte aún queda esperanza y el 'no' asoma tímido cuando el equipo cree en sí mismo, aunque se pierda.

Sin embargo, la paciencia no es eterna. Porque ayer el Pazo fue frío (con razón) durante 24 minutos. Porque el palco lo ocuparon dos niños jugando todo el partido y porque al terminar, el duro silencio fue el claro indicativo del desánimo, de la tristeza, de la resignación, del vacío que se lleva el aficionado bajo su bufanda en forma de 'es lo que hay'.

Eso es algo que no se puede tolerar sabiendo que la solución está ahí, de nada sirven los paños calientes. Porque llegados a este punto es más preocupante el no actuar que el equivocarse y no hace falta ser muy listo para ver que ahora mismo ambos movimientos llevan al mismo desenlace.

El unicornio, el gorila blanco o el tigre albino que el COB busca probablemente no existen, pero sí un caballo, un gorila o un tigre común que sumen, un refuerzo que devuelva la vida a un equipo triste y abatido.

Hay que actuar, se terminó el tiempo. El aficionado del COB no se lo merece. La provincia, aunque algunos lo piensen, tampoco.