LEB ORO

El COB se engancha a la vida

COB
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Huesca
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El pívot letón del COB Davis Rozitis anota una canasta bajo el aro del Huesca.
El pívot letón del COB Davis Rozitis anota una canasta bajo el aro del Huesca.
El COB se engancha a la vida

Victoria fundamental de un COB que acaba la primera vuelta a dos triunfos de los puestos de permanencia cuando hace solo unas semanas olía a muerto. Se engancha a la vida con dos victorias consecutivas e invita a confiar en la gesta con un juego al alza, equilibrado y por momentos hasta brillante. El Pazo ha pasado de medio vacío y salir en silencio a presentar ayer la mejor entrada de la temporada y despedir al equipo en pie y al grito de "sí se puede". 

El COB ganó a la hora de misa, pero esta vez sin necesidad de plegarias para que llegaran las canastas y sin ninguna blasfemia para maldecir la mala suerte. Ganó sin añadiduras, sencillamente porque ya es un equipo más de la LEB Oro. Uno de esos equipos de mitad de pelotón que ganará unos días y perderá otros, pero al menos competirá. Su problema es que tiene que parecerse más a los mejores que a los regulares si quiere recuperar todo el terreno perdido. Y eso ya es más complicado.

Se ha metido de lleno en la competición sin inventar la pólvora. Fichando a un pívot que se hace grande bajo los aro y a un alero que no se pone nervioso cuando el reloj apremia o el rival aprieta. Dos refuerzos tangibles en los números e impagables en lo que se intuye, pero no se cuantifica.

Davis Rozitis ha hecho un poco mejores a Ndoye, Manzano o Trist simplemente liberándolos de presión y capturándoles algunos rebotes que antes nunca caían de este lado. Y lo que no toca o coge sí obliga a que lo defiendan y puedan ser otros compañeros los que se aprovechen.

Jhornan Zamora ha generado la calma y la confianza que no se tenía. Puede pasar dos cuartos sin meter una canasta, pero cuando él está en pista ocurren cosas buenas. Y sus compañeros lo saben. Más de lo mismo, están más tranquilos, tiran más confiados, reciben en mejores posiciones.

Un COB limitado en casi todo, pero ya no más que la mayoría de equipos de la liga. Un equipo capaz de firmar los mismos buenos parciales de casi siempre, pero ahora también de retener la ventaja conseguida. Ayer se puso 11 arriba de salida y el Huesca ni tuvo posesión para empatar. 

Esta vez Rokas Uzas no estuvo bien y Dan Trist desapareció en la primera mitad. Pero ahora el COB tiene más argumentos como para descomponerse cuando falla cualquier pieza.

Rozitis se puso las botas en el primer cuarto y Johnson encadeno acciones buenas y brillantes en el segundo. Los dos lideraron a un equipo en el Manzano ya aporta siempre y en el que Kohs y Moreno suman, metan o no canastas.

Siete puntos de ventaja al descanso (39-32) y, lo más importante, un baloncesto competitivo.

Equilibrio y acierto

En la segunda tomaron el relevo Trist, Ndoye y Zamora. El trabajo menos vistoso lo hizo el senegalés. Fue a por todos los rebotes y se hizo notar en las dos zonas. Los puntos los hizo el australiano (10 en los últimos 15 minutos) y el liderazgo, el venezolano.

Esa fue la clave. Muchos nombres y todos sumando. Unos algo y otros mucho, pero aportando. Sin bajar nunca los brazos en defensa y mucho menos la cabeza en ataque.

Y todavía falta Ahonen. El finlandés quiso arrimar el hombro, pero bastante hizo con estar en pista. Seguro que estará mejor el sábado contra el Breogán en un partido antagónico. En el que los ourensanos deben intentar seguir creciendo en su juego, pero sin presión. Esa no es su liga. Ganar al Breogán ayudaría a llegar a una meta ya no tan lejana. La liga del COB viene después, contra Rioja, Azpeitia y Araberri. Y ahora sí parece capacitado para aspirar a cualquier victoria.

Si además, para aquellas, hay otro base que acabe de completar la plantilla y no obligue a meter entre semana en una vitrina a Reggie Johnson, mejor.