ZONA COB

Escarmiento a la pereza

El COB empezó a jugar después del descanso y en la segunda mitad no pudo completar la remontada ante un Prat que llegó a ganar por 18 puntos

 

Guerra y Martí pelean por un rebote en la zona del Prat
Guerra y Martí pelean por un rebote en la zona del Prat
Escarmiento a la pereza

Pasó ante el Araberri y volvió a pasar ayer. En la anterior derrota en el Pazo el COB venía de ganar en Palma anotando 107 puntos. Esta vez las alas las había fijado a la espalda convenciendo y ratificándose entre los mejores ante el líder Oviedo, y el que se las cortó fue un Prat más limitado pero mucho más intenso, comprometido. Al menos en la suma de los cuatro cuartos.

El COB regaló la primera mitad y no tiene calidad ni experiencia para sacar partidos al trote. Lo sabe, no es nuevo. El problema es que de vez en cuando se pone de puntillas y mete barriga para la foto pero a la que se relaja se le nota el truco. Tiene calidad y talento para competir con cualquiera, lo ha demostrado, pero es uno más cuando se olvida de la primera premisa, trabajar más que el rival, o al menos lo mismo.

Ante el Prat se quedó en el vestuario en la primera mitad y tuvo que volver a él sin haber salido. En medio de ese bucle de aturdimiento y relajación, los visitantes ya se habían gustado primero y resuelto por la vía rápida después. En el primer zarandeo el resultado fue un parcial de 2 a 13 que puso el marcador en un premonitorio 10 a 18. Un aviso al que no hicieron caso los ayer acomodados chicos de Gonzalo García de Vitoria. El segundo golpe fue más duro. 

El COB estaba avisado de la dinámica anotadora con la que llegaba al partido su rival pero miró hacía otro lado y encajó 49 puntos en los dos primeros cuartos. 

Suficiente para enviar por fin a la ducha a un COB todavía en pijama y pantuflas. Salió de ella con la prisa del que llega tarde a una cita importante. Con la tostada en la boca y ajustándose el reloj. Desde ese momento un enemigo más.

En dos minutos era otro. Capaz de recuperar en los primeros 30 segundos los mismos balones que en toda la primera mitad, de encontrar una referencia fiable, Dmitry Flis, y de elegir con criterio el camino correcto, la superioridad física de Fran Guerra en la zona. De correr en las dos direcciones a la misma velocidad y mucho más rápido que en la primera mitad.

Se metió en partido en cinco minutos (44-53) y evitó un nuevo despegue rival cuando ya faltaba aire. Una resta lenta pero constante, entre otras cosas porque los únicos capaces de multiplicar los puntos y dividir las desventajas en tiempo récord seguían con el desayuno cuando el resto del equipo ya estaba llegando a la oficina. Sin los puntos de Mitrovic y Kapelan es todo más difícil. Suena hasta inverosímil pensarlo cuando se le une que la aportación del banquillo es testimonial.

69 a 72 con casi medio cuarto por jugar. Lo más complicado estaba hecho pero la justicia del deporte premió al que más lo mereció. Apareció Xavi Forcada para ayudar a Pep Ortega y entre los dos cerraron a tiempo la puerta para dejar al COB con la nariz pegada y ajustándose el nudo de la corbata. La cita era a las doce, no a las doce y media. Vuelva usted mañana.