LEB ORO

Faltó poco y queda mucho

Rio Ourense
Rio Ourense
70
72
Clavijo
Clavijo

 

El COB firmó un mal partido y fue inferior al Rioja, pero tuvo balón para forzar la prórroga con una bandeja de Johnson a un segundo del final

Trist trata de anotar ante un rival.
Trist trata de anotar ante un rival.
Faltó poco y queda mucho

Segunda derrota en dos partidos para un COB que confirmó muchas de las limitaciones que se le presuponían. Perdió ante un Rioja que mandó casi siempre en el marcador y que, casi sin saber cómo estuvo cerca de perder un partido que tenía ganado. No regalarlo, porque igual que los locales se diluyeron a base de errores también acariciaron la prórroga por méritos propios. Eso sí los minutos malos fueron mayoría absoluta. 

Regaló la primera mitad el COB y lo pagó con desventajas de hasta 15 puntos. Sin equilibrio, continuidad ni acierto. Muchas ganas y poco más.

Johnson solo fue capaz de hacer daño cuando utilizó la línea recta hacia el aro; Uzas se empeñó en ser protagonista al inicio y no tuvo capacidad para reencontrarse después; Trist nunca estuvo cómodo; Manzano , más de lo mismo; Ahonen, de largo el mejor, empezó a jugar a los 15 minutos y a Ndoye no le queda más remedio que ir haciendo la pretemporada durante la liga porque además su equipo no tiene a nadie más capaz de hacerse grande bajo los aros. 

Martín Rodríguez, Moreno y Kohs alternaron minutos malos con otros regulares y Orlov, sencillamente no da el nivel para la liga. Al menos por ahora.

El COB fue claramente inferior a un Rioja sin nada por lo que asustarse, pero mejor y más fiable que un equipo ourensano que obliga a Gonzalo García de Vitoria&Cía al más difícil todavía. Le toca una vez más al cuerpo técnico ourensano construir un equipo de una suma de fichajes, ilusionar a la grada y hacer también parte del trabajo de los que deberían atraerlos.

Se encomenderá el equipo al cuerpo técnico para competir a corto plazo y encontrar el año que viene un futuro mejor. El club, para que la grada no empiece a darse cuenta que no es lo mismo la austeridad que la falta de ambición. La afición, para que con las victorias ya no puedan abrir los brazos y estirar las piernas en las butacas. Y los patrocinadores para dar por buena una apuesta que esta temporada es mucho más importante que en campañas anteriores, aunque no repercuta en la pista. Quizá sea demasiada responsabilidad, pero mientras el cuerpo técnico ourensano siga remendando la mayoría de los agujeros que tiene el club no pasará nada. La duda es que ocurrirá cuando se agote el cupo de los milagros.

Ayer casi cae uno, pero Johnson falló una bandeja para forzar la prórroga que quizá ayude a la larga a entender cual es la realidad de este equipo. Y del club.