Opinión

CINISMO POLÍTICO SOBRE FINANZAS

La comparecencia de Feijoo sobre las cajas gallegas, aunque sería mejor decir sobre el desastre de la fusión políticamente pilotada de esas entidades financieras, sitúa encima de la mesa algunas consideraciones que conectan, casualmente, con las derivas obtenidas en la serie de televisión que sobre mi libro 'Los días de gloria' está emitiendo la cadena privada Telecinco. Digo esto porque algunas de las aclaraciones del citado presidente ante el parlamento gallego, en la llamada -es un decir- comisión de investigación de las cajas, no pueden sino provocar un rictus de amarga sonrisa, porque se cumple el principio de que ante un mismo hecho la valoración es radicalmente distinta si afecta al amigo o al enemigo. Y como estamos hablando de entidades financieras, comienzo por algo que ya comenté con fuerza tiempo atrás, precisamente, cuando Rodrigo Rato tuvo que comparecer ante la Audiencia Nacional para responder, bueno, para declarar, que lo de responder quizás sea demasiado, por su gestión como presidente de Caja Madrid y posteriormente de las entidades fusionadas.


En aquel instante aseguró ante sus señorías judiciales que las provisiones que reclamaba el Banco de España, aunque contablemente hubieran de ser contabilizadas como pérdidas, en realidad no eran tales, sino que se trataba de estimaciones que se recuperarían cuando menos parcialmente. Es decir, que no podía hablarse de quiebra de una entidad financiera si todo se basa en provisiones recuperables. Y tiene mas razón que un santo, aunque su comportamiento en este asunto no encaje con el apelativo de santidad. Y no encaja porque eso que afirma, que como digo es cierto de toda certeza, fue exactamente lo contrario de lo que dijo en otro momento histórico. Ya imaginan fácilmente que me estoy refiriendo al caso Banesto, en donde se debatían provisiones por quinientos mil millones de pesetas reclamadas por la inspección del Banco de España. Eran de idéntica sustancia a las de caja, en lo que a concepto se refiere, claro. Y, por tanto, gozarían de la misma característica de recuperación. Pues bien, en aquellos días Rodrigo Rato era el portavoz económico del PP cuyo presidente era Aznar, que en 1993 habia perdido sus segundas elecciones frente a Felipe González. Recuerdo la comparecencia de Rato en Televisión asegurando que Banesto tenía 500.000 millones de pérdidas. Banesto sí, porque era yo. Su caja no, porque se trata de él. El cinismo es superlativo Le pedí públicamente que tuviera la decencia de reconocerlo. Obviamente no lo hizo.


Y si se repasan las actas de la increíble Comisión de Seguimiento de Banesto, creada a instancias del PP, comprobarán que los parlamentarios de ese grupo, juntos con los del PSOE y los demás de esa entelequia llamada arco parlamentario, aseguraban que el Banco de España era una entidad seria, objetiva, independiente, de cuyos dictámenes no convenía dudar. A mi, que viví la realidad, esas frases no me producían desazón alguna porque sabía que estaban siendo pronunciadas con el único propósito de incriminarme. Pues bien, la UE no se fía del Banco de España y contrata a auditoras privadas en una decisión sonrojante para los españoles. Pero he aquí que ahora, veinte años después, el presidente de Galicia acaba de descubrir la nueva pólvora financiera y exclama ante el Parlamento gallego, que el citado Banco de España 'hizo mas política que supervisión'. Así que ahora se da cuenta de que en esa casa, que tampoco es nada santa, la política campa por sus respetos. ¿Y no era lo mismo cuando obedecía al gobierno del partido del Sr. Feijoo? Evidente de toda evidencia. La única inferencia consiste en que ahora esa afirmación, como en el caso del Sr. Rato, se construye con la finalidad de alejar las responsabilidades del desastre financiero de las cajas gallegas. Que hable de 'engaños, bandazos normativos' y hasta que se insinúe que desde esa entidad pública se intentó destrozar a las cajas gallegas, está bien, pero quizás debería leer las actas del congreso para saber que dijo su partido cuando se trató de Banesto hace, ni más ni menos, que veinte años.


Seamos sinceros. Quienes han destrozado las cajas gallegas no han sido personas diferentes que aquellas que han ocupado las posiciones de gobierno en las entidades. Las cajas formaban parte del sistema financiero español y eran entidades que funcionaban bien hasta que con la aparición de las autonomías, cada una quiso tener su televisión y su banco, y así ocuparon las cajas y comenzaron con una gestión faraónica en expansión y política en concesión. Lo demás son cuentos que antes se decían chinos y ahora es más preciso llamarlos españoles.


No tengo idea de como se gestó el proceso de fusión de las cajas de ahorros, pero tengo mucha idea y experiencia acerca del mercado financiero gallego. Banesto era muy rentable en Galicia. Y no hay razón alguna para que otras entidades no pudieran serlo, salvo, claro, esa gestión politizada a la que me refiero. El Banco de España es lo que es, forma parte de la policía financiera del gobierno de turno en mi opinión y experiencia Pero no quita para que los políticos que causaron el desastre asuman sus responsabilidades procedentes.

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