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España e Italia son los países con un confinamiento más restrictivo

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España e Italia son los países con un confinamiento más restrictivo

Un hombre descansa en un banco en una desierta calle de Roma.
photo_camera Un hombre descansa en un banco en una desierta calle de Roma (MASSIMO PERCOSSI).
Alemania estudia poner fin a la cuarentena a partir del 19 de abril, mientras en el resto de Europa seguirá hasta mayo

Confinamiento es una palabra que se ha extendido por todo el mundo como principal medio para combatir la extensión del COVID-19. Como concepto, sin embargo, no tiene el mismo significado en todos los países. Las medidas más estrictas se tomaron en la provincia de Hubei, en China, cuya población es de 58,5 millones de habitantes y su capital Wuhan constituyó el foco a partir del cual se extendió la epidemia a todo el mundo. 

Italia 

Fue el país europeo que tomó las primeras medidas de confinamiento, el 22 de febrero en Codogno, al norte del país, donde se registraron los primeros casos, y municipios limítrofes. Las restricciones se extendieron en la primera semana de marzo en las regiones del norte, obligando al aislamiento social y el cierre de negocios en un territorio de 15 millones de habitantes que incluía ciudades como Milán y Venecia. Al producirse un éxodo hacia localidades que estaban fuera de la zona de restricciones y tras los motines registrados en cárceles y la fuga de presos, el gobierno decreta el 10 de marzo el confinamiento en todo el territorio nacional para sus 60 millones de habitantes a menos que esté estrictamente motivado por razones de trabajo o salud. Prácticamente todos los establecimientos públicos, salvo los que venden productos de primera necesidad, son cerrados. El 21 de marzo el gobierno italiano amplía sus medidas, decretando el cierre de toda la actividad productiva salvo aquella que está orientada a la producción de alimentos, bienes de carácter sanitario y de primera necesidad. El confinamiento, inicialmente declarado hasta el 3 de abril, se extendió posteriormente hasta el 13 de abril y este viernes fue anunciada una nueva prórroga hasta el 3 de mayo por el primer ministro Giuseppe Conte.

La prohibición, sin embargo, permite a los italianos salir a la calle individualmente para dar un pequeño paseo por el entorno de su domicilio, manteniendo la distancia social. Está previsto que a partir del 14 de abril puedan salir también los niños acompañados por uno de sus progenitores durante un máximo de una hora cada día y que abran las tiendas de ropa infantil, papelerías y librerías, negocios relacionados con el sector agroforestal. 

Italia ya está preparando su "Fase 2" que entrará en vigor a partir de los primeros días de mayo, eso sí, con el uso universal de la mascarilla. Un comité de expertos trabaja en un borrador que marca como horizonte para la normalización total la primavera de 2021, pero que ya en mayo iniciaría la reapertura de los tribunales, restaurantes, peluquerías.  

Francia

Francia registró los primeros dos casos de coronavirus el 24 de enero y decretó el confinamiento el 16 de marzo, que entró en vigor al día siguiente y ya se ha ampliado hasta el 15 de abril. Una nueva prórroga será anunciada mañana por el presidente Macron, previsiblemente hasta pasada la festividad del 1 de mayo. Las restricciones personales son menos severas que en España. Está permitido hacer ejercicio y que los niños salgan a la calle una hora diaria a una distancia máxima de un kilómetro de la vivienda. Algunas ciudades restringen más los movimientos y han establecido toques de queda. 

Bélgica

En Bélgica el estado de alarma se inició el 18 de marzo, con la obligación de confinamiento a su población, de algo más de 11 millones de habitantes, y entre los comercios que pueden abrir al público se encuentran las librerías. Las medidas no obligan a la reclusión de la población, que puede salir de casa para realizar compras y practicar deporte al aire libre. Las medidas están en vigor en Bélgica hasta el 19 de abril, aunque se prevé que el gobierno las prorrogue otros 15 días más.

Alemania

Alemania inició su confinamiento el 22 de marzo y estará en vigor hasta el próximo 19 de abril, pero no fía su lucha contra el coronavirus exclusivamente a esta medida, ya que inició de una manera muy precoz un barrido de la población con test masivos para favorecer el aislamiento de los casos positivos y la protección de las personas con factores de riesgo. Las medidas implicaron el cierre de buena parte de su actividad económica y la impementación del teletrabajo pero la reclusión en domicilio es bastante laxa, ya que los alemanes pueden salir a pasear y practicar deporte y la prohibición de la reunión de más de dos personas no se extiende a quienes comparten vivienda, que pueden salir juntos. A partir del 19 de abril se pondrá fin al confinamiento, regresando a una paulatina normalidad, pero con medidas especiales, como el uso universal de las mascarillas y un sistema de detección de nuevos casos con test rápidos.

Portugal permite salir del domicilio aunque limita  el derecho de reunión

Portugal fue el último país de nuestro entorno en el que se detectó un caso de COVID-19, en los primeros días de marzo y ya el 13 se tomaron las primeras medidas, que incluyeron el cierre de la actividad docente y de bares y discotecas y cinco días después fue decretado el estado de emergencia nacional, que supuso el cierre de todos los establecimientos públicos salvo los esenciales, el cierre de fronteras y la limitación de los desplazamientos. 

Aunque se recomienda a la población que se mantenga en casa, no existe un confinamiento obligatorio en los domicilios y pueden salir a la calle a realizar compras, trabajar y practicar deportes. El derecho de reunión ha quedado limitado a un máximo de cinco personas. Las medidas excepcionales se renuevan, como en España, cada quince días y tras el primer período, vigente hasta el 2 de abril, se ha renovado un segundo período hasta el 17 de abril y está previsto mantener esta situación hasta los primeros días de mayo.

La “inmunidad del rebaño" del Reino Unido y Suecia

El Reino unido inició su enfrentamiento al COVID-19 aplicando la teoría de la inmunidad del rebaño que consiste en proteger a los más vulnerables y dejar que al menos el 60 por ciento de la población entre en contacto con el virus, según el gobierno. Una medida arriesgada, muy contestada por la comunidad científica internacional y con unos resultados tan poco satisfactorios que obligaron a Boris Jonson a imponer un confinamiento restrictivo a partir del 23 de marzo. Al igual que en en España, se implementó el cierre de todos los establecimientos píublicos salvo aquellos que están dedicados a las actividades esenciales y los ciudadanos solamente pueden salir de sus domicilios para hacer la compra, asistir al trabajo cuando no pueden realizarlo desde su casa, o para realizar algún tipo de ejercicio físico, al menos una vez al día.

Suecia es el único país de Europa que aplica la teoría de la inmunidad del rebaño, mantiene abiertos parques públicos, bares y restaurantes y confía en la responsabilidad individual de sus ciudadanos para evitar que el contagio se desarrolle de forma masiva. La baja densidad de población y la distancia social que ya existe en la forma de vida de ese país nórdico constituyen su principal freno a la pandemia.

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