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Críticas en Ourense ante una ITV poco efectiva pero muy lucrativa

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TRANSPORTE - SEGURIDAD

Críticas en Ourense ante una ITV poco efectiva pero muy lucrativa

Vehículos en la ITV situada en el concello de Pereiro de Aguiar.
photo_camera Vehículos en la ITV situada en el concello de Pereiro de Aguiar.

Los usuarios no ven reforzada su seguridad en unos controles que suspenden más y revisan menos

No son pocas las quejas de algunos usuarios sobre el laxo control de ciertos aspectos clave de los vehículos en la estación de la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) de Ourense, una situación que contrasta con el número de inspecciones que no son satisfactorias, ya que las cifras sobrepasan la media española, y que invitan a pensar en un excesivo afán recaudatorio que no pone su punto de mira en la seguridad de los ourensanos.

Con el paso de los años, el jugoso negocio de la ITV parece haberse quedado en eso, en un negocio que ha permitido a la empresa explotadora aumentar su volumen de beneficios, sin apenas mejorar los sistemas de control.

Mientras los talleres de la provincia realizan cada vez controles más exhaustivos, con grandes inversiones en aparatos electrónicos que permiten mejorar el servicio, la ITV ha tenido que recibir un "tirón de orejas" del Gobierno central –en forma de Real Decreto– para empezar a replantearse las cosas.

La escasa efectividad de los controles realizados en la actualidad es recogida por diversos foros especializados, que no sitúan a las estaciones ourensanas entre las más efectivas, porque no se centran en los aspectos más importantes de cara a la seguridad, indicios que apuntan hacia un afán recaudatorio indiscriminado, ya que la tasa de suspensos es la segunda más alta de España.

Desde esta semana, todo debería cambiar, ya que entró en vigor una nueva legislación que, en teoría, endurecerá las inspecciones periódicas y que espera frenar el aprobado de aquellos que se valen de "trampas" para evitar ser cazados. Sin embargo, operarios de talleres consultados consideran que esto ahondará en hacerle la vida imposible a un parque de vehículos ourensano cada vez más envejecido, y no resolverá cuestiones clave, ya que apenas cambiará los criterios.

La tranquilidad es máxima para la adjudicataria del servicio, ya que opera en monopolio, concedido por la Xunta desde hace más de 30 años, y con licencia para seguir haciéndolo hasta 2037, lo que facilita que fije tanto los precios como los criterios, pese a que ha de regirse por un manual común a toda España.

Año a año mejoran la facturación sin renovar controles. De hecho, miembros del sector confiesan que conocen aspectos importantes para "esquivar" suspensos, y muestran que, mientras, se centran en llenar las arcas con aspectos muy poco relevantes, llega a escasear el control en otros aspectos del vehículo de más importancia.


Una única empresa para supervisarlos a todos


Supervisión y Control (Syctv) es la empresa que opera con exclusividad desde 1987 en las ITV, y que  2016 alcanzó una facturación de casi 45,6 millones y un beneficio de 15,6, dispone de 26 estaciones fijas, cinco de ellas en Ourense.

 En 2017, Applus pagó 89 millones para hacerse con el 80% de las acciones de este negocio en la comunidad a través de Supervisión y Control (SyC), la concesionaria, que tiene concedida la explotación hasta el año 2037. 

En 2016, último año contabilizado, se realizaron 1.365.710 inspecciones, de las que 183.679 correspondieron a las estaciones ubicadas en la provincia de Ourense. La tasa de rechazo superó el 26%, por encima de la media española, que se sitúa en torno a un 20%.

La falta de competencia que existe tanto en Ourense como en el resto de Galicia contrasta con otras comunidades, como Madrid, donde se optó hace años por la liberalización del servicio, lo que ha redundado en mayor control y más inspecciones por parte de las autoridades. 

Mientras, en Ourense se mantiene vigente un negocio por el que han de pasar sí o sí los propietarios de vehículos de la provincia, y en el que la empresa mantiene unas tarifas por encima de la media española sin que los usuarios perciban mejoras en los servicios.