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La oferta de pisos turísticos se cuadruplica en dos años

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La oferta de pisos turísticos se cuadruplica en dos años

La rúa Cardenal Quiroga, una de las que alberga pisos turísticos en el centro de la ciudad (MARCOS ATRIO).
photo_cameraLa rúa Cardenal Quiroga, una de las que alberga pisos turísticos en el centro de la ciudad (MARCOS ATRIO).
La provincia de Ourense cuenta ya con 292 establecimientos, que se extienden por 51 concellos

Con la temporada de verano a pleno rendimiento, pese a que el mes de julio se ha venido desarrollando con claros y oscuros, entre tormentas y días más nublados, junto a jornadas muy calurosas, Ourense sigue consolidando un  modelo desconocido tres años atrás: el de las viviendas de uso turístico –aquellas que los particulares ponen en alquiler para periodos vacacionales– a través de plataformas como Airbnb, HomeAway o, cada vez con más fuerza, también en Booking. 

En los últimos dos años, tomando como referencia el 25 de julio, la cantidad de viviendas de uso turístico en Ourense se han multiplicado casi por cuatro, con un crecimiento del 265%, lo que supone el mayor aumento de toda Galicia. Sin embargo, pese a este tirón, el peso ourensano en este nuevo modelo a nivel gallego sigue siendo meramente testimonial, ya que apenas supone algo más de 3% de  la oferta total. 

Poco a poco, sin embargo, la presencia es mayor. A día de hoy, hay un total de 292 establecimiento de este tipo registrados ante la Axencia de Turismo de Galicia –es decir, que operan con legalidad–,  mientras que en el mismo periodo en 2017 eran tan solo 80. 

Las fuentes consultadas inciden en que la oferta va a más, si bien el incremento no solo se debe a que se hayan puesto más pisos a disposición en estas plataformas, sino que cada vez florecen con más intensidad aquellas cuyos propietarios se resistían a legalizar. 

Las otras provincias gallegas han registrado en estos últimos dos años han vivido un crecimiento también espectacular, aunque menor. En A Coruña hay 3.235 viviendas de este tipo (+137%); en Pontevedra, 4.109 (+82%), y  en Lugo, 1.138 (+110%). 

La fuerte irrupción de este tipo de viviendas trae consigo desventajas y ventajas, según con la óptica con la que se mire. Por un lado, todavía hay viviendas que no se han registrado y operan al margen de la ley. En paralelo, las aplicaciones como Airbnb o Booking se ven obligadas a remitir a Hacienda los datos de todos los propietarios  que ponen sus casas en alquiler vacacional. El fisco tiene puesto el punto de mira en ellos, para que declaren por los ingresos que obtienen. 

Por otra parte, también la Axencia Galega de Turismo ha puesto el foco en estas viviendas, con registros, sobre todo, en busca de aquellas viviendas sin declarar. 


Entre el “impacto" en los pequeños concellos y el recelo de los hoteles


Desde la Asociación de Viviendas Turísticas de Galicia (Aviturga), su presidenta, Dulcinea Aguín, defiende la labor que este tipo de establecimientos puede ejercer en Ourense. "Hay muchos concellos donde no hay otras ofertas de alojamiento y con estas viviendas turísticas permite a muchos turistas quedarse en esos pequeños concellos, gastar allí, comer allí... Tienen gran impacto económico", destaca.

Hay viviendas de uso turístico en 51 concellos, mientras que tienen establecimientos hoteleros un total de 38 y casas de turismo rural, 42. Aguín dice que están acostumbrados "a que Hacienda esté siempre encima", y sostiene que "hay gente que se incorpora ahora y que antes no las tenía registradas, y gente nueva, que ante la dificultad para alquileres anuales opta por esta vía". 

Asimismo, defienden que son una "oferta complementaria y no excluyente" a los hoteles: "Las comodidades son otras, es muy demandado por las familias, aquí no hay horarios". 

Su asociación ha lanzado su propia plataforma de reservas, Vitgal, que les permite trabajar sin intermediarios externos: "Era el paso que faltaba". 

En el otro lado están los hoteles. Sofía Folgar, jefa de recepción del NH Ourense, reconoce que este incremento de viviendas turísticas"sí se nota en la ciudad, de manera muy evidente", y considera que " todavía no ha tocado techo". Cree que "se debería de legislar y cuanto antes mejor, porque aunque ahora es una opción en auge con el tiempo se convertirá en una opción ya más degradada".