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Y Yosi se fue a Argentina

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Y Yosi se fue a Argentina

Yosi fue recibido por el alumnado y los directores del Instituto Argentino Gallego Santiago Apóstol del barrio porteño de Once.
photo_cameraYosi fue recibido por el alumnado y los directores del Instituto Argentino Gallego Santiago Apóstol del barrio porteño de Once.
Yosi cruzó el charco para estar unos días en su otro país, Argentina. Y el clímax de su viaje lo esperaba en el Instituto Santiago Apóstol de Buenos Aires, en el que 450 alumnos estudian en gallego. El líder de Los Suaves cantó, y disfrutó.

El colegio será lo último que desaparezca porque lo abarca todo y es la suma de todo”. La frase es de Darío Lamazares Pena, primer presidente del Centro Galicia de Buenos Aires, que así se pronunció respecto del simbolismo y la trascendencia de la educación para los gallegos emigrados. Claro que una mente tan futurista a nivel cultural no podía imaginar a fines de los años 70 que cuatro décadas después existiría una España vaciada y una Galicia en la que los colegios sí cierran por la simple razón de que no hay niños para sus aulas. Este no es el caso del Instituto Argentino Gallego Santiago Apóstol de Buenos Aires sino todo lo contrario.

Así lo corroboró, in situ, Yosi. En su viaje a Argentina, el alma máter de Los Suaves conoció de cerca la excelencia del colegio del barrio porteño de Once y no pudo más que manifestar su “orgullo” por ver concretarse fuera de su tierra el deseo de tantos de sus paisanos. “Fue el primer anhelo de los inmigrantes”, alegó, como anfitrión de la visita, Manuel Peleteiro Pérez, presidente de la Delegación Argentina de la Fundación Galicia América, entidad que gestiona el colegio gracias a la conjunción de la Xunta de Galicia con el Centro Galicia de Buenos Aires.

“O soño de todo galego da diáspora é proporcionar unha educación de calidade aos seus descendentes para convertelos en dignos sucesores e transmisores da esencia patrimonial galega”, dice el ideario de quienes unieron los centros provinciales de Ourense, Lugo, Pontevedra y Coruña para dar nacimiento al Centro Galicia de Buenos Aires y el consecuente proyecto bicultural vehiculizado a través del Instituto Argentino Gallego Santiago Apóstol. 

“¡Y vaya si lo lograron!”, fue la exclamación de Yosi al palpar tamaña hazaña y al verse rodeado de tantos niños en Buenos Aires cuando en Galicia el índice de natalidad está en el mínimo histórico y las muertes llevan ya tres décadas superando a los nacimientos. Guitarra acústica de por medio, el músico compartió una canción con los más chiquitos, “Pardao”, y dejó para los mayores en la biblioteca su libro “Canciones, algún desliz y dos o tres fotografías”; recibió con la emoción de un colegial su medalla del Instituto Argentino Gallego Santiago Apóstol de manos del propio Peleteiro Pérez y de Carlos Xavier Rodríguez Brandeiro, su director general, quien tuvo una frase más que contundente: “Defendemos Galicia con educación”.

Es que los 450 alumnos que habitan las aulas de los niveles inicial, primario y secundario estudian en un colegio único en el mundo, porque imparte oficialmente las materias de lengua, literatura, historia y geografía de Galicia con un plan de estudios parejo a las cuatro provincias administrativas. Autofinanciado casi en exclusividad con las cuotas que pagan los papás de los chicos, porque es un colegio privado al que el Centro Galicia aporta las instalaciones y el carácter de socios a sus alumnos, el Instituto Argentino Gallego Santiago Apóstol responde a la perfección al enunciado de Ramón Otero Pedrayo en la introducción a su “Ensayo histórico sobre la cultura gallega”: “Poida que neste momento, nalgún recanto de Galicia estea morrendo un vello que leva consigo para a tumba o eco lonxincuo dunha lenda, ou un caudal de palabras sonoras e expresivas, que xa ninguén fará coñecer entre os vivos. Poida que noutro recanto de Galicia naza, a estas horas, o home ou a idea que transformará en novo e profundo sentimento o ritmo da historia”.

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