En 2015, 50 millones de genomas estarán secuenciados para prevenir el cáncer

Más de 50 millones de personas en todo el mundo dispondrán en 2015 de toda su información genética secuenciada, frente a las 10.000 que hay actualmente, lo que abrirá innumerables posibilidades en el tratamiento y prevención de enfermedades con una importante carga hereditaria como el cáncer.

Esta es una de las conclusiones a las que se ha llegado en la primera jornada del V Congreso Nacional de la Sociedad Española de Farmacogenética y Farmacogenómica (SEEF), que continúa hoy en Pamplona con la intervención de destacados expertos.

La investigadora del Centro Nacional de Análisis Genómicos de Barcelona, Mónica Bayés, ha insistido en que las nuevas tecnologías facilitan una rápida identificación de las personas con riesgo de sufrir enfermedades en las que el factor hereditario juega un papel significativo.

Esto posibilita el diagnóstico precoz, la puesta en marcha de una estrategia preventiva adecuada, la valoración de opciones terapéuticas, la adopción de decisiones reproductivas y la mejora en el conocimiento del espectro mutacional, han informado hoy en un comunicado los organizadores del evento.

'La secuenciación masiva del genoma es el futuro y está a la vuelta de la esquina, probablemente, en pocos años, pasaremos a analizar todas las muestras a nivel genético', ha afirmado la investigadora del Institut Català d'Oncologia de Barcelona Conxi Lázaro.

Los progresos en la tecnología del análisis molecular fomentan la incorporación de un nuevo modelo en el manejo del cáncer, pasando a una vía 'más inteligente', según el oncólogo Eduardo Díaz-Rubio, del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

Así, ahora se está primando una evaluación previa, en vez de posterior, sobre el resultado que vayan a tener los tratamientos, de forma que, antes de prescribir una terapia, se analizan los factores pronósticos de la respuesta que el paciente va a desarrollar ante el tratamiento.

'Hasta ahora se ofrecía una quimioterapia similar a todos los enfermos, por lo que existía bastante imprecisión en la previsión de la eficacia y toxicidad del tratamiento, mientras que ahora llevamos a cabo estudios genómicos, de farmacogenética, una evaluación clínica... y así seleccionamos el mejor tratamiento', ha abundado Díaz-Rubio.

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