Buscan a cientos o miles de criminales de edad muy avanzada que viven aún en la impunidad

Los 'cazanazis' aceleran ante la inevitable 'solución biológica'

Efraim Zuroff, director de la oficina de Jerusalén del Centro Simón Wiesenthal. (Foto: ARCHIVO)
Cientos, quizás miles, de criminales de guerra nazis siguen aún con vida en la impunidad ante la imposibilidad de identificarlos a todos, más aún cuando la inmensa mayoría está más cerca de que la 'solución biológica' ponga fin a esta oscura página de la historia europea. 'Nadie, absolutamente nadie, puede dar una cifra de los criminales nazis que aún siguen con vida', dijo en una entrevista con Efe el historiador Efraim Zuroff, director de la oficina de Jerusalén del Centro Simón Wiesenthal.
A raíz de la muerte el sábado pasado del húngaro László Csatáry, uno de los presuntos criminales de guerra más buscados de los últimos años, Zuroff recordó que su edad promedio ronda los 90 años y advirtió que las últimas campañas para dar con ellos llegan tarde. Para impedir que mueran sin ser juzgados, el centro que dirige colgó hace varias semanas más de 20.000 carteles en tres ciudades alemanas en los que se ofrecía una recompensa de 25.000 euros por información fidedigna. 'Recibimos decenas de nombres, ahora hay que investigar', destacó sobre una labor que mantiene ocupado a esta institución desde su fundación en 1993 y que nada tiene que ver con el de Documentación Judía en Viena que fundó y dirigió el austríaco Simón Wiesenthal tras vivir el Holocausto en propia carne.


EL ÚLTIMO CAZANAZIS

Fallecido en 2005 a los 96 años, fue él la primera persona que se propuso dar caza a los criminales nazis que habían orquestado el Holocausto de seis millones de judíos europeos, una labor que ahora sigue Zuroff y por la que es conocido popularmente como el 'último cazanazis'. Último porque debido a los años transcurridos no será necesario que otro pueda reemplazarle debido a que todos los sospechosos habrán muerto en la próxima década.

Nacido en EEUU poco después de la barbarie nazi, Zuroff afirma que piensa seguir la lucha 'hasta el final' porque el veredicto de condena es importante a pesar de que ninguno de ellos pase un sólo día en prisión. Fue el caso de Csatáry, a quien el propio Zuroff descubrió en Budapest. Cuando murió estaba pendiente de juicio en Eslovaquia por la deportación a Auschwitz de unos 15.700 judíos. Por los crímenes que cometió durante la Segunda Guerra Mundial en el campo de concentración húngaro de Kosice llegó a ser condenado en ausencia a la pena de muerte, pero había huido y no fue descubierto hasta 2011.

Los líderes del nazismo fueron juzgados por los aliados en los juicios de Nuremberg (1945-6), aunque fueron muchos los que escaparon hacia América Latina e incluso a la España de Franco. El estado de Israel llegó a capturar a uno, Adolf Eichmann, en una operación del Mosad en Argentina y después de juzgarlo lo ejecutó en 1962. Asimismo, Israel dio muerte en Uruguay al letón Herbert Cukurs, también conocido como el 'verdugo de Riga', en 1964, y sus tribunales exoneraron en 1993 a John Demjanjuk de la acusación de haber sido 'Iván el Terrible' del campo de Treblinka.

Hoy, cree Zuroff, los que quedan son oficiales que sirvieron en los campos siendo relativamente jóvenes, pero advierte de que no por ello eran menos sanguinarios e inhumanos. 'Por criminal de guerra nazi entendemos cualquier persona que sirvió al III Reich, o a sus gobiernos satélite (Croacia, Hungría, Bulgaria...), y que participaron en las persecuciones de inocentes, judíos y no judíos', explica el cazanazis.

Tras el fallecimiento del nazi más buscado sin haber pasado por un juicio, Zuroff asegura que 'no faltan candidatos para llenar la lista de los diez más buscados'. Pero reconoce que en esta contrarreloj, la muerte -que Wiesenthal describió como 'la solución biológica'- ganará el pulso a la justicia.

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