La Región

PAPELES DEL ROCK

Del ghetto al Hollywood Walk of Fame

Chuck Berry, el padre del rock´n´roll, inauguró su estrella de la fama en Hollywood en octubre de 1987

Colocación de la estrella de Chuck Berry en el Paseo de la Fama de Hollywood.
Colocación de la estrella de Chuck Berry en el Paseo de la Fama de Hollywood.
Del ghetto al Hollywood Walk of Fame

Hace exactamente tres décadas, aquel 8 de octubre de 1987 fue soleado y según el parte meteorológico de aquel día, incluso caluroso en Los Angeles. Con abundante presencia de medios gráficos, canales de televisión y emisoras de radio, a las 12,30 de la mañana Johnny Grant, alcalde honorario de Hollywood y Presidente del Comité del Paseo de la Fama, hizo de Maestro de Ceremonias con Bill Welsh, Presidente de la Cámara de Comercio de Hollywood, organización patrocinadora del Paseo de la Fama, inaugurando la 1.857ª estrella en el famoso Paseo de la Fama Boulevard de Hollywood. Más concretamente, en el 1777 N. Vine Street, frente a la Tienda de Baile Capezio.

En esta ocasión, el afortunado que quedaría inmortalizado de tal suerte en la meca del cine y del espectáculo era Charles Edward Anderson Berry, conocido para la historia del rock como Chuck Berry, el padre del rock´n´roll. El hijo de un carpintero de San José, que emigró en busca de mejores oportunidades a Missouri en 1926 recien nacido su vástago, vivió su infancia en condiciones de extrema pobreza, no pudiendo acceder a la educación superior y viéndose obligado antes de dedicarse a la música a trabajar en en la cadena de montaje de una fábrica antes de hacerse peluquero. Contrariamente a como sucedería con muchos músicos de su generación, Chuck Berry no llegó a la música siendo un adolescente; cuando formó su primer grupo, un trío con el pianista Johnnie Johnson y el batería Ebby Harding en 1952, ya estaba casado y era padre de dos hijos.  

Durante una visita a Chicago en 1955, fue a ver a un bar a Muddy Waters, con quien simpatizó, logrando que éste le presentara al presidente de la Chess Records. Berry le presentó dos canciones, de las cuales una de ellas, “Maybellene”, se la hizo llegar a la que era por definición la estrella de la radio rock en aquellos días: Alan Freed. Al disk-jockey le encantó “Maybellene” y la empezó a programar en su shows radiofónicos. En pocas semanas se convirtió en una de las canciones más populares del país y una de las primeras en ganar una triple corona en las listas Billboard: número uno en los charts de Rythm´n´blues número uno en los de country & western, y número uno en el pop. Acababa de empezar una nueva era dorada en el rock´n´roll. 

En 1956, ya encumbrado como una estrella, la estela de su éxito siguió creciendo con 

"Roll Over Beethoven" una canción que influyó a millones de adolescentes en América y que ha sido versioneada por centenares de grupos, entre ellos la Electric Light Orchestra, Iron Maiden, Pat Wayne & The Beachcombers, grupo en el que estaba Jimmy Page antes de unirse a los Yardbirds o los Rolling Stones y en una de las muchas actuaciones que hizo a lo largo del año para presentar este sencillo, una en especial llegaría a adquirir una trascendencia especial: durante su presentación en en el Brooklyn Paramount Theatre en Brooklyn, Nueva York, hizo por primera vez su ahora famoso "paseo del pato". Formado mientras golpeaba un acorde tras otro, Berry cruzó el escenario con las rodillas dobladas y una fluida gracia que rápidamente se convirtió en su marca registrada.

 El resto de la historia es conocida. Éxito tras éxito,  "Rock and Roll Music" (más tarde grabado por los Beatles), "Round and Round", "You Can not Catch Me", "Johnny B. Goode", "Sweet Little Sixteen" "Nadine", "Back In The USA", "Reelin & Rockin" y "Mi Ding-A-Ling" por nombrar tan solo algunos de los más conocidos, Chuck Berry se convirtió en historia viva del rock, como se mostraría en la película-documental 'Hail, Hail Rock´n´Roll' dirigida por Taylor Hackford, que precisamente ese mismo dia, como hoy, un 8 de octubre de 1987, se estrenó en las pantallas de toda América. Una celebración triunfal del concierto de la fiesta de cumpleaños de Chuck Berry, un homenaje realmente grandioso en el que brillaron con luz propia no solo el propio Berry y su banda, sino Eric Clapton, Robert Cray, Etta James, Julian Lennon, Keith Richards -quien fue productor ejecutivo del film- y Linda Ronstadt. Excelente cinta precedente lo que hoy se ha instalado como un género plenamente consolidado en el mundo del cine y la television en los primeros años del nuevo siglo, el rockumentary.

No faltan quienes señalaron, y me parece que con notable acierto, que la concesión de este simbólico galardón pudo ser una suerte de compensación por algunas injusticias que el controvertido músico sufrió en sus carnes tanto en sus comienzos como en momentos puntuales de su carrera. En uno de los momentos álgidos de su trayectoria, fue procesado y condenado a cinco años de prisión al ser encontrado culpable de haber infringido la Ley Mann, norma que consideraba delito llevar un menor de un estado a otro del país con fines inmorales, en referencia al hecho de que Berry llevó a una menor, la muchacha india Janice Norine Escalanti de Texas a San Luis para que trabajase como camarera en su club. La chica, de 14 años de edad -aunque confesó haberle dicho a Berry que acababa de cumplir 21 - fue detenida ejerciendo la prostitución.  

Aunque nunca se pudo probar que Chuck Berry hubiera ejercido de proxeneta ni la hubiera obligado a prostituirse, ni que la hubiera trasladado tampoco de un estado a otro con tales pretensiones indudablemente en la América profundamente ultraconservadora y racista del sur de los Estados Unidos no jugaron en absoluto a su favor ni el hecho de ser el mas conocido intérprete de un tipo de música considerado lascivo y pecaminoso por la sociedad blanca, anglosajona y protestante, ni por supuesto, ser de raza negra. Gracias a que se pudo demostrar que el juez encargado de dictar sentencia hizo durante la vista algunos comentarios de tipo racista, se pudo rebajar la condena de 5 a 3 años.  

 Pero no fue esa la única ocasión en la que el autor de “Maybellene” se sentó en el banquillo de los acusados. En 1979, poco después de haber actuado en una recepción oficial en la casa blanca para el presidente norteamericano Jimmy Carter, fue citado a  declarar ante la acusación de evasión de impuestos y fraude fiscal procedente de irregularidades en sus declaraciones al fisco sobre sus ganancias en las giras. De nuevo hubo sospechas sobre la imparcialidad del tribunal, pero la sentencia volvió a ser condenatoria, lo que le llevó a estar de nuevo a la sombra durante cuatro meses y a hacer 1000 horas de trabajo comunitario, que cumplió realizando diversos conciertos benéficos. 

Años más tarde, la industria del espectáculo homenajeaba al padre del rock´n´roll con ese reconocimiento. Chuck Berry, de siempre muy poco dado a hacer entrevistas y de carácter difícil, hosco e incluso en ocasiones violento, acogió la concesión de este homenaje on cierta frialdad y sin darle excesiva imortancia. “Tener una estrella en un paseo al lado de Marilyn Monroe, James Dean o Bing Crosby es algo que sin duda te alegra en tanto que significa que mucha de la gente que hace 30 años no dejaba que pisaras sus costosas moquetas, prohibía que por ser negro te pudieras alojar en sus cadenas de hoteles y te obligaba a sentarte al final de los autobuses, ahora tiene que reconocer que gente como yo les hemos hecho ganar dinero. Esa es la única razón por la que me han dado esta estrella, ¿cuanto han ganado por cada disco que he vendido? ¿Un dólar, dólar y cincuenta centavos, trés dólares? Mutiplica eso por toda los ingresos de publicidad de sus cadenas de radio que querían colocar sus anuncios antes de que sonase “Johnny B.Good” o “Roll Over Beethoven”, suma las ventas de los discos y los derechos editoriales de cada versión que se ha grabado de cualquiera de mis temas. Ahí tendras, en números, lo que admiran mi trabajo y el rock´n´roll. Esto es América y ellos son basura blanca, no lo olvides”. 

Deep down Louisiana close to New Orleans...