El arte como educar

El arte como educar

A lo largo del mundo se hablan diferentes lenguas y dialectos, así como existen distintas costumbres que, a veces, parecen muy lejanas; sin embargo, hay un lenguaje común y universal que nos une y que nos puede salvar: el del arte. Este tiene una función muy importante para la sociedad que no es solamente la de emocionar, sino también la de educar.

El origen del arte comienza con el de la humanidad. Desde las pinturas de los hombres primitivos hasta las manifestaciones estéticas contemporáneas, el arte ha servido como medio, forma y fuente de expresión, gracias al cual podemos explorar toda la historia. Es imposible, de hecho, encontrar culturas que no hayan dejado una huella a través del arte.

La función del arte ha variado a lo largo de su historia, llegando a tener varios roles simultáneamente, pero siempre ha desempeñado un papel pedagógico y educativo: por ejemplo, ya durante la Edad Media las clases dirigentes encargaban a los artistas representaciones que ilustraran ciertos mensajes para adoctrinar a la población que no sabía leer. 

¿Por qué no incluir más actividades artísticas en las escuelas del mundo?

La expresión artística es muy poderosa: transforma cualquier tema en un aprendizaje apasionante para los niños y para los adultos. Hay una enorme diferencia entre estudiar un hecho histórico en un libro y contemplar su representación artística: de este modo se imprime aún más en la mente y se activa una reacción en el expectador. Pensemos, por ejemplo, en el famoso cuadro “Guernica” de Picasso, con su imagen del bombardeo del año 1937 durante la guerra civil española.

El arte es una manera de conocer y acercarse a los demás, sin límites espaciales ni temporales.
Para muchos pedagogos, la experiencia estética les permite a los niños exteriorizar y expresar sus sentimientos, favoreciendo el desarrollo de la inteligencia emocional; asimismo, las actividades artísticas sensibilizan a todas las personas que las practican contribuyendo así al progreso cultural de la colectividad. Por tanto, una sociedad más formada artistícamente sería capaz de impulsar un mayor avance social y un cambio positivo para el futuro de las nuevas generaciones.