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Las artes marciales, de la guerra a la competición

Daniel Montero | 28 de julio de 2017

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En nuestra provincia se imparten todo tipo de modalidades: Judo, Jiu Jitsu, Kárate, Boxeo, Lucha, Wu Shu, Full-contact, Kick Boxing, Taekwondo, Krav Magá, Artes Marciales Mixtas, Kung-fu, Sanda...

La Historia nos recuerda que la guerra y la violencia o forma parte de la Humanidad desde su existencia. Esta realidad obligó a todo tipo de culturas a desarrollar técnicas de ataque y defensa, con o sin armas, caracterizadas por su efectividad y contundencia en la batalla.

El paso del tiempo convirtió a muchas de estas Artes de la guerra en toda una disciplina y estilo de vida. Después en deportes reglados, donde la muerte ya no tiene sentido, aunque sí la derrota del rival. Las Artes Marciales son hoy una de las ofertas habituales en cualquier gimnasio o centro deportivo.

DE TODO TIPO EN LA PROVINCIA

En nuestra provincia se imparten todo tipo de modalidades: Judo, Jiu Jitsu, Kárate, Boxeo, Lucha, Wu Shu, Full-contact, Kick Boxing, Taekwondo, Krav Magá, Artes Marciales Mixtas, Kung-fu, Sanda... Perdón si se pierde alguna entre la teclas del ordenador.

Todas deben ser consideradas y respetadas, filosofía que debe imperar entre sus practicantes. Entre las muchas virtudes que nos aportan figuran una excelente forma física, autocontrol, seguridad, respeto y, en general, un buen sentimiento de hermanamiento con los compañeros de clase. Pese a que algunos identifican a los practicantes de Artes Marciales como personas conflictivas, lo cierto es que son ideales precisamente para lo contrario, para apaciguar y canalizar la violencia de jóvenes excesivamente impetuosos. La UNESCO, por ejemplo, recomienda al Judo como el deporte ideal para niños entre los 4 y 12 años. Es una asignatura más en el Japón. 

ENSEÑADOS POR UN MAESTRO ADECUADO

Elijamos el Arte Marcial que sea, éste debe ser enseñado por un Maestro-Entrenador con las titulación correspondiente, en una instalación preparada y protegida, con sus seguros y autorizaciones pertinentes. Los practicantes tendrán el derecho de ascender en grado o competir de forma federada. Todo lo que no sea así, invita a la sospecha o desconfianza.

Sea por competir, por practicar ejercicio, por conocimiento personal, por aprender a defenderse o por trabajo relacionado con la seguridad, las Artes Marciales dejan huella en todo aquel que profundiza en su universo. Y ya no causan la muerte del rival.

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