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La muerte de los ruiseñores

La Región | 27 de enero de 2019

Es difícil de digerir cuando lo ves en un telediario o en un periódico: que una persona, no haya soportado sus problemas y finalmente decida quitarse la vida.

Es difícil de digerir cuando lo ves en un telediario o en un periódico: que una persona, no haya soportado sus problemas y finalmente decida quitarse la vida. Es terriblemente preocupante que la mayor parte de estas personas (concretamente 7,7%) sean jóvenes de 15 a 29 años, esta cifra asusta . 

Es increíble y desolador saber que en las aulas hay adolescentes con esta conducta. 

Y entonces, piensas, ¿qué es realmente lo más preocupante? 

La mayor parte son jóvenes que suelen ser víctimas de bullying , ciberacoso, problemas familiares o que sufren cualquier tipo de maltrato. 

Me llena los ojos de lágrimas y el corazón de dolor imaginarme lo que todas esas personas deben sentir al verse completamente solas, que en su pozo no hay salida y que finalmente deciden quitarse de en medio (lo llamado "tocar fondo"). 

Los institutos deberían concienciarse de estas cifras y ofrecer charlas de positivismo a sus alumnos. También es un trabajo personal de cada uno que cuando veamos una situación de este calibre tendamos nuestra mano y ayudemos a estas personas que están pasándolo mal. 

Porque, sin duda, lo que más pena da es que la mayoría de estos jóvenes piden ayuda antes o dan algún tipo de señal y esa ayuda no llega o llega demasiado tarde. 

Cuando alguien tiene una idea de esta magnitud es complicado ayudarla, pero no imposible. Dar algún tipo de apoyo psicológico o charlas positivas podría evitar el preocupante porcentaje de mortalidad por suicidio.

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