Opinión

Va de series y Cuñados

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Va de series y Cuñados

Va de audiovisual. Estos días de Semana Santa he tenido la paz necesaria para ver algunas películas pendientes y series de las que me habían hablado bien. Una de ellas es Hierro, escrita por Pepe Coira y dirigida por su hermano Jorge. Dos personajes a quienes admiro por su talento y falta de vanidad. No es fácil esa concordancia o a mí me lo parece. La serie es una propuesta, en dos temporadas –podrían ser muchas más-, nacida para rodarse en tierras de Lugo que, por cuestiones crematísticas (el maldito capital siempre manda) se fue a la isla canaria donde el resultado ha sido magnífico. Han demostrado, una vez más, que en Galicia hay nivel y fuerza cinematográfica para ser universales. Me encantó el resultado. Si no la han visto, aún están a tiempo.

Al apagar el televisor, poco antes de dios y gallo, me quedé atrapado en el prometedor horizonte del cine y la televisión que emana de esta tierra verde. De la multitud de creadores y profesionales que está dando, de las películas y series que han roto nuestras fronteras con éxito. He tenido la fortuna de asistir, como periodista y espectador, a todos los procesos de la creación cinematográfica gallega desde los últimos años del franquismo. Y el presente se me antoja un sueño casi logrado. Veo a mil años luz aquellos días de los cineclubs, de las primeras producciones, aquel núcleo capitaneado por Luís Álvarez Pousa y José Paz, quienes convirtieron a Ourense en la cita anual del cine con unas típicas Xornadas de la época, con más palabras y reflexiones que películas.

Reviví aquellas emociones sesudas y hasta tristes, cuando veíamos O pai de Migueliño de Miguel Castelo, A ponte de vereavella de Carlos Piñeiro, O cadaleito de Baixeras, O herdeiro de Miguel Gato, A semente de Villaverde, o Mamasunción.  Luego, ya con palabras mayores y estreno en el Cine Fraga de Vigo, Siempre Xonxa de Chano Piñeiro, Continental de Xavier Villaverde y Urxa de Carlos Piñeiro y Alfredo Piñal, producidas por la TVG…

El camino ha sido largo y el nacimiento y existencia de la televisión autonómica un pilar fundamental. De mi estancia en ese medio recordé las charlas sobre la necesidad de apoyar un cine en gallego, los proyectos para dar trabajo al plantel actoral del teatro autóctono y el deseo de propiciar el nacimiento de series que más tarde han ido fraguando. Me vienen a la memoria Platos combinados, Mareas vivas, Libro de familia, Serramoura, As leis de Celavella, El Faro, Matalobos, A lei de Santos, Dalia, a modista… Todo un arsenal sobre el que se sustentan los éxitos que ya rompen fronteras como Fariña o Hierro.

También me entretuve en repasar el cine que sucedió a los esfuerzos individuales de los años setenta. El tesoro es inmenso y Galicia se ha convertido en un plató codiciado. En esas andaba cuando me llegó la noticia del estreno en Ourense de Cuñados, por fin una comedia de calidad en gallego, me dije. Un proyecto de Portocabo con TVE, TVG y la colaboración de la Diputación ourensana. Institución desde la cual Manuel Baltar lleva unos años apostando positivamente por el cine. Desde la recuperación del festival internacional OUFF a la cofinanciación de películas como A esmorga de Ignacio Vilar o la de estos cuñados en la que, según mi amigo Aurelio Gómez Villar, por fin vemos una Galicia en la que no llueve, con mucha luz y buen humor. Y, según Ozo, ya era hora de que alguien se atreviera con una apuesta seria por la comedia. A lo que hay que añadir, espero no equivocarme, que ha sido la primera película gallega estrenada en Madrid con alfombra roja, en gallego y subtitulada. Y que, además, tendrá una amplia difusión en toda España. No esperaré a disfrutarla en la paz de Semana Santa.

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