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A toda prisa. El COB, quizá peor armado, pero con mayor empeño, quería ganar a Palma y lo quería ya. Bien podría decirse que el conjunto ourensano se pegó un atracón de juego, más ganas, intensidad, en cuestión de minutos, veintitantos quizá treinta. Toda una lección de Gonzalo García de Vitoria a nivel organizativo. Con una defensa alternativa que solo consiguió leer el Palma en el último cuarto. 

No había cabida para la prepotencia de Xavi Rey, con más pasado que presente, y cuya cualificación se puede medir más por centímetros que por cabeza al igual que el exFuenlabrada, Chema González, más pendiente de sonreír y guiñar el ojo a la grada (¿su pareja?) que animar a sus compañeros inmersos en plena remontada de la mano de Johan Lofberg y el aval de un banquillo interminable.

Y a buenos entendedores...  cuando peor pintaban las cosas para Palma, el técnico balear, recordaba -para algo está el scouting- a sus jugadores que "el COB no está haciendo nada que no sepamos que sabe hacer". 

En el esfuerzo, su competitividad, rendir por encima de sus posibilidades, se le escapa al aficionado ourensano, los matices, los detalles que definen un resultado. Considera más importante "disfrutar de lo que hicimos hoy" que dice mi compañero de asiento, más allá del resultado, convencido de que también llegarán. Son muchos en el Pazo los que piensan que el buen baloncesto, el honesto, necesita también a equipos como el COB.