Opinión

La ley bajo los tableros

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La ley bajo los tableros

Dennis Rodman, que no es solo el chiflado capaz de vestirse de novia para casarse consigo mismo, si no también quien fue capaz de liderar durante siete temporadas la NBA en rebotes defensivos, se dice que se quedaba observando hacía donde salían los rebotes de los lanzamientos fallidos de sus compañeros para así mejorar su rebote. Esto en los entrenamientos. Que no en los partidos, como le ocurre a un COB por momentos más "observador" que "partícipe" a la hora de cerrar su rebote. Indecisión que facilita que su rival de no ser a la primera, sea a la segunda o incluso llegue a disponer de una tercera opción, para anotar canasta. Circunstancia difícil de compensar, por mucho que Darko Balaban muestre una supremacía, por momentos hasta insultante, en ataque. Y es que la ley bajo tableros es inapelable. 

Ahora toca reaccionar y es a Darko Balaban, jugador que hace sostenible al equipo, ex aequo con el heterodoxo Connor Wood, Oscar Alvarado, -con sus lagunas más psíquicas que otra cosa en su exagerada autoexigencia- y a la demostrada capacidad de Gonzalo García de Vitoria para convertir lo poco en mucho, a lo que se ata la afición, momentáneamente tranquila. 

Transición hacia un equipo más equilibrado en lo que resta de temporada. Condición que, aún reconociendo el esfuerzo del grupo y la esperada "vuelta" de Alfredo Ott, parece pasar por incorporar más "físico". Y no es tanto la capacidad individual de ese posible refuerzo como puede ser el "complemento" preciso a lo que hay.