Opinión

Siguen con temas para distraer

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Siguen con temas para distraer

En España, también en el mundo, están ocurriendo sucesos que posiblemente marquen el futuro de nuestros descendientes, aunque alguno también nos está tocando de lleno y no hablo en este caso de las pensiones (120.000 millones anuales). Como coincide con el COP25 (Conferencia de las Partes), Convención sobre el Cambio Climático de la ONU, que se celebra en Madrid del 2 al 13 de diciembre de 2019, tenemos dos elementos para poder distraer, uno el cambio climático (renovables, gases efecto invernadero, deshielo en los polos…) y el recurso de siempre: la energía nuclear. 

Esta vez hasta el Vaticano ha entrado, aunque pienso que porque se debe atacar y eliminar las armas nucleares. La revista Vatican News escribe: “Los obispos de los Estados Unidos apoyan al papa pidiendo un mundo sin armas nucleares”. Muy cierto que son un gran peligro: existen 100 veces más cabezas nucleares en distintos países que centrales nucleares; además, que sea conocido, 4.000 de ellas en EEUU y Rusia las tiene preparadas para lanzarlas sobre objetivos muy estratégicos. Ese es el gran peligro, pero deberíamos todos pensar en que no es sólo la guerra nuclear, existen también la radiológica, la biológica (hay almacenadas toneladas de bacterias y virus como el ántrax), y química que desgraciadamente se están utilizando y se han utilizado en los conflictos de los últimos años. Siempre he pensado ¿cuál es la razón por la que no se habla de estos últimos temas y sí de lo nuclear, sospechando que las armas biológicas han sido algunas probadas para comprobar sus efectos, y también para ver cómo se pueden combatir?

Las centrales nucleares generan una gran cantidad de energía eléctrica y calorífica, no producen gases de efecto invernadero, se reduce la dependencia de los productos fósiles como el petróleo y el gas, y por último, ocupan poco terreno y por lo tanto dañan el medio ambiento muy poco. Cierto que genera isótopos radioactivos que las centrales nucleares de IV generación han reducido al mínimo, pero se convierte una gran parte en nuevo combustible y otros se transforman en isótopos que se usan en medicina nuclear.