Opinión

Pepe Ruipérez, casi pontino

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Pepe Ruipérez, casi pontino

Era allá por 1953. Un día alguien me dijo en el Puente que había llegado a trabajar como ATS en la enfermería de la estación de Renfe un joven leonés que, como yo, sentía esa afición escénica. Entramos en contacto rápidamente.

Pepe Ruipérez. Alto, delgado, fácil conversador y enseguida sacaba a relucir su debilidad por los escenarios. Le invité a que lo hiciera con nosotros en el Puente. Y lo compaginaba, ya participaba en Ourense-centro con lo que en poco tiempo fue un destacado movimiento artístico, cultural y religioso llamado “Miriam”. Y Pepe trabajó en la Cope y yo lo hacía en La Voz del Miño y luego Radio Ourense. Y en Deportes y coincidíamos radiando partidos por España adelante, cada uno para su emisora.

Pepe nos descubría, ponía de moda las “lecturas teatrales”: los tales lectores nos sentábamos cara al público con una especie de cajetines con el nombre de cada personaje y, al intervenir, se iluminaba y “le dábamos voz”. También grabábamos teatro: magnetófono, tocadiscos para música de fondo y utilizábamos variopintos y originales sistemas para efectos especiales; yo mismo, que mantenía ya relación radiofónica-deportiva con Pedro Arcas, las llevaba a Radio Orense y se emitían en determinados días. Porque es que, claro, Rario Orense entonces funcionaba a su aire, sin la SER; abría a las doce de la mañana y cerraba a las doce de la noche. Y les iba al pelo.

Vamos, que Pepe sabía mucho de aquello. Era amigo de popular gente de teatro. Gran amistad con Ismael Merlo y su familia. Se lo notaba en escena, me recordaba al actor. Y estaba muy en contacto con el autor János Vatzary, el marido de la gran actriz Lilí Murati, con el que se comprometió a representar aquí su obra “Los maridos engañan después del fútbol”, a lo que se negó en redondo “el jefe de Mirian”, nuestro querido rvdo. Pedro Gómez Antón, ya que “nos pasábamos un pelín”…

Hacíamos también lecturas teatrales en el salón de Caixa Ourense en la plaza de Pontevedra. En el Xesteira, presentamos “Con la vida del otro”, de Carlos Llopis; y en las fiestas de Ourense, en el Posío, al aire libre, “La sangre de Dios”, de Alfonso Sastre; por cierto, reforzados, ya que los protagonistas eran del cuadro de actores de Radio Nacional, amigos de Ruipérez. También contó Pepe entonces con los hermanos pontinos Toño y Esperancita Tabarés, lamentablemente ya fallecidos.

Y desde luego, en diferentes ocasiones tuvimos en nuestras veladas pontinas a Ruipérez en la Casa Parroquial, con su gran imitación de los personajes de Pepe Iglesias el Zorro, que hacía furor en Radio Madrid –con Boby Deglané- y que él “lo bordaba”. Y, todos lo recordaréis, con sus colaboraciones humorísticas en nuestro periódico durante los últimos años de su vida. Porque es que hace ya año y medio que nos falta el querido e inolvidable leonés Pepe Ruipérez y su humor tan personal.