Opinión

Juzgaremos a los evaluadores

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Juzgaremos a los evaluadores

El presidencia de Gobierno ha sacado el dedo para señalar a nueve prestigiosos analistas a los que ha encargado que evalúen lo bien que lo ha hecho el Gobierno. Son personas de sólidas biografías profesionales, algunos de reconocida valía, incluso más allá de nuestras fronteras, nada que ver con los febles y asombrosamente flojos currículos de algunos de los que se sientan en el Consejo de Ministros.

Los evaluadores que nos van a contar lo acertado que ha estado el Gobierno, durante el último año, son, apunten: Daniel Innenarity, María Bustelo, Ismael Blanco, Cristina Elías, Cristina Monge, Manuel Villoria, Carles Ramió, Paula Rodriguez y Javier Lorenzo.

No tengo ningún prejuicio por la evaluación que han llevado a cabo, y que desconozco, y no tengo nada que oponer a que todos ellos parezcan ideológicamente situados a la izquierda. Pero sí mantengo una expectante impaciencia por saber si les ha parecido todo bien y estupendo, en este año donde el Gobierno tuvo noticias de la pandemia que se avecinaba en enero, sin que el resto de los ciudadanos supiéramos nada, y, de repente, se encontró sin respiradores y sin material sanitario suficiente para proteger a un personal que se sacrificó -y algunos murieron- por salvarnos a los demás. Estoy casi convencido, de antemano, de que estos nueve evaluadores no van a echar a perder toda una vida profesional acumulando méritos, y se van a mostrar serviles y aduladores, porque les hayan encargado un trabajo a dedo. Vamos, casi estaría a punto de jugarme una cena-porque nunca podremos cenar más de seis, y la cuenta no subirá mucho- a que podrá más su dignidad que cualquier tentación de convertirse en turiferarios de este Gobierno tan legítimo como mentiroso y opaco.

Lo que no cabe duda es que quienes juzgan serán juzgados, y analizaremos a los analistas, aunque tengamos biografías menos brillantes.

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